Ok

By continuing your visit to this site, you accept the use of cookies. These ensure the smooth running of our services. Learn more.

  • NO HAY REGENERACION SIN REFORMA

    ESTE ES CAPÍTULO 11 DEL LIBRO "LA RAIZ DE LOS JUSTOS" DE A.W. TOZER
    REALMENTE NO TIENE DESPERDICIO.


    EN LA BIBLIA LA OFERTA DE DIOS DE PERDÓN ESTÁ CONDICIONADA A LA INTENSIÓN DE
    REFORMA DE PARTE DEL HOMBRE. NO PODÍA HABER REGENERACIÓN ESPIRITUAL HASTA QUE NO
    HUBIERA UNA REFORMA MORAL. ESTA DECLARACIÓN MUESTRA CUAN APARTADOS ESTAMOS DE
    LA VERDAD. EN NUESTRA TEOLOGÍA POPULAR ACTUAL, EL PERDÓN DEPENDE SOLAMENTE DE LA
    FÉ. LA PALABRA REFORMA HA SIDO DESTERRADA DE LOS HIJOS DE LA REFORMA.
    CUAN FRECUENTE ES ESCUCHAR LA DECLARACIÓN “YO NO PREDICO LA REFORMA SINO LA
    REGENERACIÓN”. AHORA RECONOCEMOS A ESTA COMO UNA EXPRESIÓN DE UNA REVUELTA
    ENCOMIABLE CONTRA LA INSÍPIDA Y ANTIBÍBLICA DOCTRINA DE LA SALVACIÓN POR EL
    ESFUERZO HUMANO. PERO LA DECLARACIÓN CONTIENE UN ERROR EN SI MISMA PUES
    CONTRAPONE A LA REFORMA CON LA REGENERACIÓN. DE HECHO LAS DOS NO SE OPONEN DE
    ACUERDO CON LA TEOLOGÍA DE LA BIBLIA.

    LA DOCTRINA DE LA REGENERACIÓN EN VEZ DE LA REFORMA NOS PRESENTA
    INCORRECTAMENTE LA ELECCIÓN ENTRE LA REFORMA Y LA REGENERACIÓN. EL HECHO ES QUE
    NO DEBERÍAMOS PRESENTAR UNA U OTRA, SINO AMBAS. EL HOMBRE CONVERTIDO ES TANTO
    REFORMADO COMO REGENERADO. A MENOS QUE EL PECADOR DESEÉ REFORMAR SU FORMA DE
    VIDA, ÉL NUNCA CONOCERÁ LA EXPERIENCIA INTERNA DE LA REGENERACIÓN. ESTA ES UNA
    VERDAD VITAL QUE NOS HA LLEVADO A PERDERNOS BAJO LAS HOJAS DE LA TEOLOGÍA
    EVANGÉLICA POPULAR.

    LA IDEA QUE DIOS VA A PERDONAR AL REBELDE QUE NO HA RENUNCIADO A SU REBELIÓN, ES
    CONTRARIA A LAS ESCRITURAS Y AL SENTIDO COMÚN. QUE HORRIBLE ES VER IGLESIAS LLENAS
    DE PERSONAS QUE HAN SIDO PERDONADAS PERO QUE AÚN AMAN PECAR Y ODIAN LOS CAMINOS
    DE LA RECTITUD. Y CUANTO MAS HORRIBLE ES PENSAR QUE EL CIELO ESTÁ LLENO CON
    PECADORES QUE NO SE HAN ARREPENTIDO NI CAMBIADO SU MANERA DE VIVIR.

    UNA HISTORIA FAMILIAR ILUSTRARÁ ESTO:

    EL GOBERNADOR DE UNO DE LOS ESTADOS IBA A
    VISITAR UNA PRISIÓN ESTATAL DE INCÓGNITO, EMPEZÓ A CONVERSAR CON UN AGRADABLE
    CONVICTO JOVEN Y SINTIÓ EL DESEO POR DENTRO DE PERDONARLO.

    ‘¿QUÉ HARÍAS’

    -LE PREGUNTÓ POR CASUALIDAD- SI FUERAS TAN AFORTUNADO COMO PARA CONSEGUIR EL
    PERDÓN?. EL CONVICTO NO SABÍA CON QUIEN ESTABA HABLANDO Y GRUÑENDO LE RESPONDIÓ:
    “SI YO ALGUNA VEZ SALIERA DE AQUÍ, LA PRIMER COSA QUE HARÍA SERÍA CORTARLE EL CUELLO
    AL JUEZ QUE ME ENVIÓ AQUÍ”. EL GOBERNADOR TERMINÓ LA CONVERSACIÓN Y SALIÓ DE LA
    CELDA. EL CONVICTO PERMANECIÓ EN PRISIÓN. PERDONAR A UN HOMBRE QUE NO SE HA
    REFORMADO ES SOLTAR OTRO ASESINO A LA SOCIEDAD
    . ESTA CLASE DE PERDÓN NO SOLO SERÍA
    TONTA SINO TAMBIÉN DESCARADAMENTE INMORAL.

    LA PROMESA DE PERDÓN Y LIMPIEZA SIEMPRE SE ASOCIA EN LAS ESCRITURAS CON EL MANDATO
    DE ARREPENTIRSE. ES AMPLIAMENTE USADO TEXTO DE ISAÍAS “AUNQUE TUS PECADOS SEAN
    COMO EL ESCARLATA SERÁN BLANQUEADOS COMO LA NIEVE, AUNQUE SEAN ROJOS COMO EL
    CRISOL, SERÁN COMO LA LANA”; ESTÁN UNIDOS ORGÁNICAMENTE CON LOS VERSÍCULOS QUE LE
    PRECEDEN. “LÁVATE, LÍMPIATE, SACA EL MAL DE TUS ACTOS QUE ESTÁN DELANTE DE MI, DEJEN
    DE HACER EL MAL, APRENDAN A HACER EL BIEN, BUSQUEN EL JUICIO, LIBEREN AL OPRIMIDO,
    BUSQUEN AL HUÉRFANO Y A LA VIUDA QUE RUEGA”. ¿ESTO NOS ENSEÑA QUE ES NECESARIA UNA
    REFORMA RADICAL EN LA VIDA ANTES DE PODER ESPERAR EL PERDÓN? EL SEPARAR LAS
    PALABRAS UNAS DE OTRAS ES VIOLENTAR LAS ESCRITURAS Y MANEJAR DESHONESTAMENTE LA
    VERDAD.

    CREO QUE AQUÍ SURGE UNA PEQUEÑA DUDA, QUE LA ENSEÑANZA DE LA SALVACIÓN SIN
    ARREPENTIMIENTO HA BAJADO LOS ESTÁNDARES MORALES DE LA IGLESIA Y HA PRODUCIDO
    UNA MULTITUD DE MAESTROS RELIGIOSOS ENGAÑADOS, QUE ERRÓNEAMENTE CREEN QUE
    ELLOS MISMOS SON SALVOS CUANDO DE HECHO AÚN TIENEN RENCOR DESCARADO Y VÍNCULOS
    CON LA INIQUIDAD. SI SE BUSCA EN LO PROFUNDO DE LA VIDA DE ESTAS PERSONAS SE VEN
    SEÑALES SOMBRÍAS Y DESILUSIONANTES.

    A VECES NUESTROS ALTARES ESTÁN LLENOS CON BUSCADORES QUE ESTÁN LLORANDO COMO
    SIMÓN “DAME ESTE PODER”, CUANDO NO HAN HECHO EL TRABAJO MORAL PREELIMINAR.

    SE DEBE TENER UN CONOCIMIENTO COMPLETO DE ESTO PARA TENER UNA VICTORIA CLARA
    SOBRE EL DIABLO, PERO NO PUEDE DISFRUTAR DE ESTA VICTORIA SI ALGÚN MAESTRO
    IMPRUDENTE NO LA HACE POSIBLE POR PREDICAR LA DOCTRINA MALIGNA DE LA
    REGENERACIÓN SEPARADA DE LA REFORMACIÓN.

  • LA LEY Y LA GRACIA

    (Extraído del libro ¿Cual es la Diferencia? - Escrito por William MacDonald)

     

    La ley y la gracia son dos maneras opuestas con las que Dios trata con la raza humana. Podemos describirlos como principios distintos bajo los que Él prueba al hombre.  O pensamos acerca de ellos como pactos que Él ha hecho con Su pueblo: "Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo" (Jn. 1:17).


    Bajo el principio de la ley, el hombre recibe lo que se gana o merece.
    Bajo la gracia se le libra de lo que se merece y recibe riquezas más allá de toda descripción; todo ello como un don de gracia.

    Los dos principios son descritos así en Romanos 4:4,5:
    Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, si no
    cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.

    La gracia y la ley son mutamente exclusivas; esto es, no pueden ser mezcladas. "... Y si por gracia, ya
    no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia
    " (Ro. 11:6).

    La ley es un pacto condicional. Dios dice: "Si obedecéis, os premiaré, pero si desobedecéis, tendré
    que castigaros.
    "

    La gracia es un pacto incondicional. Dios dice: "Os bendeciré de pura gracia."

    La ley dice haz, mientras que la gracia dice cree.
    Pero creer no impone una condición; constituye simplemente una respuesta razonable de una criatura a su Creador. Y no es meritorio; nadie puede enorgullecerse de haber creído en el Señor.

    Sería una necedad no creer en la única persona digna de confianza en el universo.
    Bajo la ley se demanda la santidad, pero no se provee ningún poder para vivir una vida santa. Bajo la gracia se enseña la santidad (Tit. 2:11, 12) y se provee el necesario poder. Alguien lo ha expresado así:


    "La ley exige una capacidad de aquel que no la tiene y le maldice si no puede ejercitarla. La gracia de capacidad al que no la tiene y le bendice en su ejercicio."

    La ley trae una maldición: "Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas" (Gá. 3:10). La gracia trae bendición: "Siendo justificados gratuitamente por Su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús" (Ro. 3:24).


    Bajo la ley se potencia la vanagloria, pero bajo la gracia éste es eliminada. "¿Dónde, pues, está la
    jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe" (Ro. 3:27).


    No puede haber ninguna seguridad de la salvación bajo la ley; nadie podría saber si había efectuado las buenas obras suficientes o el tipo necesario de buenas obras. Bajo la gracia existe una plena seguridad debido a que la salvación es un don; y ¡uno sabe cuándo ha recibido un don!
    Una persona bajo la ley no podría tener una verdadera seguridad debido a que no podría hallarse segura de que continuaría cumpliendo los requisitos. Bajo la gracia el creyente goza de seguridad eterna (Jn. 10:27-29), debido a que su salvación depende de la obra de Cristo.

    No hay salvación por la ley. Dios nunca dispuso que nadie se salvara mediante tal principio. El propósito de la ley es mostrar al hombre que es un pecador. "Pero medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Ro. 3:20), no el conocimiento de la salvación.

    La salvación es por la gracia (Ef. 2:8, 9). Es el don libre y sin reservas por parte de Dios a aquellos que
    reciben al Señor Jesucristo como la única esperanza para ellos de ir al cielo.

    Bajo la ley se potencia el pecado (Ro. 7:8-13); bajo la gracia es despreciado. Cuando el hombre pecador es puesto bajo la ley, inmediatamente quiere hacer aquello que está prohibido. Ello no es por culpa de la ley, sino que es la respuesta del pecado en la naturaleza del hombre. Bajo la gracia, el pecado es despreciado. La memoria de lo que nuestros pecados le costaron al Salvador hace que nos alejemos de ellos. Bajo la ley nunca teimina el trabajo. Esta es la razón por la que el sábado, el séptimo día, venía después de toda una semana de esfuerzos. La gracia nos habla de una obra acabada, por lo que empezamos nuestra semana con el día del Señor, nuestro día de descanso.

    La ley nos dice qué es lo que el hombre debe hacer.
    La gracia nos revela lo que Dios ha hecho en Cristo.
    La ley es un sistema de esclavitud (Gá. 4:1 -3); la gracia es un sistema de libertad (Gá. 5:1). Los hombres son siervos bajo la ley; los hombres bajo la gracia son hijos.

    La ley dice: "Amarás. . ." La gracia dice: "Porque tanto amó Dios ..."
    La ley dice: "Haz esto, y vivirás." La gracia dice: "Vive, y harás."
    Bajo la ley un hijo rebelde era echado fuera de la ciudad y apedreado (Dt. 21:18-21). Bajo la gracia el
    hijo pródigo puede confesar su pecado y volver de nuevo a la comunión de su padre (Le. 15:21-24).
    Bajo la ley las ovejas mueren por el pastor. Bajo la gracia, el pastor muere por las ovejas (Jn. 10:11).

    La superioridad de la gracia se ha descrito de la siguiente manera: La gracia no consiste en buscar
    hombres para poderlos aprobar, porque no es de la gracia sino de la justicia el aprobar la bondad, si no que consiste en buscar hombres condenados, culpables, sin excusa, e inermes a los que poder salvar, santificar y glorificar.