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  • Basta de Correr y Gastar

    William MacDonald nos comparte en su libro “De día en Día” la siguiente reflexión y espero que al leerla despierte a quienes hoy corren detrás de todo evento, convención o congreso que se realiza como si de ello dependieran sus vidas espirituales.

    Despierte a quienes hoy se encuentran, como yo me encontraba hace algun tiempo, siguiendo detrás de hombres ilustres o nuevas unciones encarnadas en super-siervos, que lo único que hicieron fue añadir desilusión y, porque no decirlo, algunas pérdidas económicas.

    Cristo es el todo. (Colosenses 3:71)

    Los cristianos tenemos la tendencia de gastar mucho tiempo buscandonuevas experiencias espirituales que nos garanticen, de alguna manera, una victoria permanente o la libertad de los altibajos del diario vivir. Nos apresuramos a asistir a convenciones, conferencias, seminarios y talleres en busca de una elusiva fórmula mágica que suavice las asperezas de la vida. Folletos satinados nos aseguran que el Dr. Don Fulano de Tal compartirá un nuevo secreto que nos hará avanzar en el Espíritu. O bien algún vecino celoso insiste en arrastrarnos al Auditorio Municipal para oír hablar de un atajo recientemente descubierto que nos llevará a la vida abundante.
    Los señuelos son legión. Un predicador ofrece el camino verdadero a la realización. Otro anuncia el secreto triple de la victoria. Hoy asistimos a un seminario para aprender las claves de la vida más profunda. A la semana siguiente hay una convención sobre los cinco pasos fáciles a la santidad. Avanzamos en tropel para un llamado al altar que nos hará experimentar la plenitud del Espíritu. O nos obsesionamos con la sanidad del cuerpo como si ésta fuera la cosa más importante en la vida. En un minuto nos hacemos mar adentro en la llamada psicología cristiana, en el siguiente en la sanidad de los recuerdos. Damos la vuelta por mar y tierra buscando una nueva cima espiritual.

    No cabe duda de que muchos de estos predicadores son sinceros y que hay valor en algunas de las cosas que dicen. Pese a todo, tenemos que volver a la esencia de la vida para encontrar que no hay atajos a la santidad, que los problemas están todavía allí y que debemos vivir día a día dependiendo del Señor.
    Tarde o temprano debemos aprender que es mejor estar ocupados con el Señor Jesús que con las experiencias. No hay desilusión en El. Todo lo que necesitamos está en El. Él es el Todosuficiente.
    A. B. Simpson de la Alianza Cristiana pasó la primera parte de su vida en la búsqueda de experiencias, pero en ellas no encontró satisfacción. Después escribió el hermoso himno titulado "Él Mismo":

    Una vez fue la bendición, ahora es el Señor;
    Una vez fue el sentimiento, ahora Su Palabra es;
    Una vez Sus dones anhelé, ahora es mío el Dador;
    Una vez la sanidad busqué, ahora solamente Él es.
    Todo en todos, Jesús, cantaré;
    Todo en Jesús y Jesús es todo.

  • SALGA URGENTE DE ESE LUGAR

    William MacDonald en su libro de devocionales “de Día en Día” expresa lo que muchos de nosotros hemos querido expresar, pero el lo hace con real elocuencia.
    Ante un mal que aqueja a la iglesia de la actualidad voces como la de MacDonald nos ayudan a tomar decisiones sabias por una parte, y por otra, a traer paz a los corazones de aquellos que hemos salido de sistemas de hombres y hemos buscado las sendas antiguas como único refugio para la fe en días tan turbulentos.

    Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor,
    Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré,
    Y seré para vosotros por Padre,

    Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.
    2da Corintios 6:17-18

    ¿Qué debe hacer un cristiano cuando se encuentra en una iglesia que se ha tornado cada vez más liberal y modernista?

    Esa iglesia fue fundada por hombres que creían que la Biblia es
    inerrante, y en todas las demás doctinas fundamentales de la fe. Tenía una gloriosa historia de fervor evangélico y de esfuerzo misionero. Muchos de sus ancianos eran eruditos bien conocidos y fieles predicadores de la Palabra. Pero los seminarios e institutos bíblicos los han sustituido por una nueva especie y ahora los pastores que salen de ellos predican un evangelio social. Todavía
    emplean fraseología bíblica, pero dan a entender algo completamente diferente con ella. Socaban las doctrinas más importantes de la Biblia, ofrecen explicaciones naturales para los milagros y hacen mofa de la moralidad bíblica. Salen al frente defendiendo la política radical y las causas subversivas. Hablan despectivamente de los fundamentalistas.
    ¿Qué debe hacer un cristiano? Quizás su familia ha estado relacionada con esa iglesia durante generaciones. El mismo ha contribuido generosamente a través de los años. Sus amigos más íntimos están allí. Se pregunta qué les sucederá a los jóvenes de su iglesia, si él se va. ¿No debe permanecer en la iglesia y ser una voz de Dios mientras esto sea posible?

    Sus argumentos le parecen plausibles. Sin embargo, su alma justa se aflige al ver que la gente acude a las reuniones de la iglesia en busca de pan semana tras semana, y no consigue sino piedras. Aprecia todo lo que le liga aún allí y se apena al oír que a su Salvador lo condenan con confusas alabanzas.
    No hay duda acerca de lo que debe hacer. Debe dejar esa iglesia. Es el claro mandamiento de la Palabra de Dios. Si se deshace de ese yugo desigual, Dios se encargará de todas las consecuencias. Dios asumirá la responsabilidad por aquellos jóvenes y proveerá nuevas amistades. De hecho, Dios mismo promete serle un Padre con una intimidad que es conocida solamente por aquellos que son obedientes indiscutiblemente.

    "La bienaventuranza de la verdadera separación es nada menos que la gloriosa compañía del gran Dios".