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  • EL PECADO DE ADAN

    En estos días estoy ocupado en la lectura de dos libros, uno de ellos es "El camino hacia Dios" de D. Moody.

    Hay muchos pensamientos que podría compartir de este material, abundante en riquezas espirituales, pero les comparto algo que realmente fue significante para mi.

    El autor dice que sobre nosotros ya no pesa el pecado de Adán, en el sentido de que si hemos de ser culpables delante de Dios, lo seremos no por culpa de Adán sino por haber rechazado la solución que Dios nos ha brindado a través de la sangre de su amado Hijo, Jesucristo.

    Se que el pensamiento es simple, básico, fundamental, pero fijate que tremendo es pensar que la solución a nuestros pecados y nuestro destino de perdición eterna está tan a nuestro alcance como lo estuvo la serpiente levantada en el desierto por Moises,  con solo mirarla aquel que estaba envenenado recibía la sanidad inmediata, asi ocurre con la salvación de nuestras almas.

    Te invito a meditar en esto.

  • CRISTIANISMO

    Los hechos demuestran que el cristianismo dista mucho de ser una ideología decrépita. Por el contrario, mantiene su vigor y sigue constituyendo el camino insuperable por el que innumerables personas encuentran salida del desierto espiritual creado por el secularismo y acceso a una concepción mucho más elevada de la vida.

    Merece, por tanto, ser reconsiderado seriamente antes de ser repudiado. Deben examinarse sin prejuicios sus doctrinas, sus ofrecimientos, sus demandas, su acción en el individuo y en la sociedad. Debe ser visto en su identidad auténtica, despojado de las múltiples adherencias anticristianas o pseudocristianas con que a menudo ha aparecido, limpia su imagen del polvo y el barro que sobre ella los propios cristianos, con nuestras inconsistencias y debilidades, hemos depositado.

    José M. Martínez
    Extraído de "Por qué aún soy cristiano".
    Editorial CLIE

  • LEJOS DE LA GENTE

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    Entramos en un tiempo que, para esta parte del mundo, es sinónimo de descanso.
    ¡Las ansiadas vacaciones han llegado!
    Algunos se moverán buscando un lugar de reposo y otros descansaran en sus sitios cotidianos.  De una manera u otra a nuestro alrededor todo va a cambiar.  Por unas semanas no veremos niños rumbo a sus colegios, las calles estarán despobladas y en los puestos de trabajo las ausencias se harán notar. ¿Y la iglesia?, La iglesia no está al margen de esta realidad.

    En Marcos 6:30 –32 encontramos este episodio singular:

    Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado.
    El les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer.  Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto.


    Los que habían sido enviados por Jesús en cierto momento se juntaron con El para hacer un balance de todas sus actividades, cuanto habían hecho, cuanto habían enseñado. Trate de imaginarse por un momento esa situación. Ellos venían ensanchados de gozo y orgullo por la tarea cumplida, Jesús sin embargo, podía ver en ellos desgaste y agotamiento físico.

    Según dice la Palabra, Jesús no emitió un solo comentario sobre lo realizado sino que rápidamente pensó en como podía hacer que ellos descansaran un poco.

    Quedarse allí no sería productivo para los planes del Señor, eran muchos los que iban y venían buscando ser ministrados de tal manera que no podían ni siquiera detenerse a comer, entonces surgió una idea mejor, llevarlos a un lugar desierto, lejos de la gente, y remarco esto, lejos de la gente.

    Se que muchos líderes actuales levantarían diligentemente su afilado dedo para señalar a aquel sub-lider que ose decir: “Lo que necesito esirme lejos de la gente”, ¿no es cierto? Y por otro lado ante la frase “Se fueron solos en una barca a un lugar desierto”, no faltará otro que piense en programar un retiro espiritual, encuentro o como quiera que se llame hoy en día, pero déjeme recordar que Jesús dijo: “Descansad un poco” y hasta donde yo puedo comprender con todas mis limitaciones “descansar” es DESCANSAR.

    ¿Acaso vamos a creer que si vamos a descansar un poco el plan de salvación eterna podría retrasarse? Por supuesto que no. Gracias sean dadas a Dios que esto no fue así en los tiempos de Jesús ni será así en la actualidad. El mensaje sigue corriendo por sobre la faz de la tierra mas allá de nuestras capacidades y limitaciones físicas.

    Concluyo,  hermano, ¿Estas cansado?, es totalmente aceptable, haz trabajado mucho por y para el Señor en este año, bueno, es hora de que sin culpabilidad descanses un poco, sin dudas que el Señor también estará allí contigo.




    Gustavo Furnier

    Publicado también en: http://almenoscambiemosalgo.wordpress.com