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  • LA FE GUIADA POR EL PASADO

    8580d63cbbb274614e89671854dd6677.jpgNuestra fe ha de ser guiada -no controlada- por el pasado. La fe de una generación pasada puede haber tenido su significado para un tiempo y un lugar determinados, pero los creyentes de hoy cometen un grave error cuando intentan asumir un principio bíblico, o una tradición eclesial, sin incorporar la fe activa que lo originó.


    La iglesia de hoy necesita el aporte de los Padres de la Iglesia y los credos, de las tradiciones reformadas y de los movimientos de renovación. Sin embargo, todo ello ha de hacerse relevante para la iglesia de hoy a través de encuentros vivos con Dios. La auténtica fe es una relación viva con Dios. Las tradiciones son importantes cuando conectan al Dios de la historia con las actuales experiencias de la generación de hoy. Leonard Ravenhill comentó con gran acierto: «Hay un mundo de diferencia entre conocer la Palabra de Dios y conocer al Dios de la Palabra».


    El encuentro vivo con Dios prepara a los cristianos de cada era a asumir las nuevas situaciones y continuar progresando, pero, para ser auténticas, dichas experiencias deben estar enraizadas en la verdad bíblica. Cada iglesia debe entender la verdad de Dios, revelada a través de la historia, y traducirla en una fe actual.


    Dios debe estar libre para ser y hacer lo que desee en la actualidad. Su presencia y su doctrina no pueden quedar encerradas en una liturgia rígida o en un dogma sin sentido. Lo que Dios desea para nosotros se relaciona directamente con las condiciones con que nos enfrentamos. Hay que enseñar a los niños a conocer la voluntad de Dios a través de los acontecimientos actuales, a fin de que sean ellos mismos los que encuentren a Dios. Esto requiere una fe activa, capaz de unir directamente las pruebas y triunfos actuales con el Dios de la historia. C. EIlis Nelson lo resume así: «La teología no puede ser completa si no es práctica, esto es, hasta que la tradición histórica interactúe con la situación humana viviente».


    Con esto, no es mi intención sugerir que haya que desprenderse del pasado, más bien recomiendo una revisión constante, una reevaluación de los sistemas de creencias de la iglesia.


    Tanto el aspecto sacramental como el evangélico y el carismático son partes importantes de la herencia de la iglesia, pero estos dones del pasado han de conservarse, mediante una interacción dinámica con los sucesos actuales, el estudio constante de las Escrituras y la realidad de la presencia del Espíritu Santo.


    La humana naturaleza impone el reciclaje de las «nuevas» restricciones para sustituir a las antiguas. W.W. Foreday comenta acertadamente: «Somos capaces de rechazar las tradiciones de hace mil años y, sin embargo, seguir siendo esclavos de otras que apenas cuentan con cincuenta». Cada generación ha de ser consciente de dicha tendencia.


    Ernest B. Gentile
    en Adora a Dios
    editado por CLIE

  • TEOLOGIA CONTEMPORANEA

    COMO SIEMPRE LA GENTE DE CLIE ME BENDICE CON SUS LIBROS Y ESTOS FRAGMENTOS QUE ME ENVIA VIA EMAIL.  SE LOS COMPARTO.
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    La teología contemporánea, de prácticamente cualquier tendencia está en crisis. Aunque no falta la verborrea religiosa, raramente se escucha una palabra segura que resuene con autoridad divina. Hay «hambre... de oír la palabra del Señor» (Amós 8: 1). La causa principal de la enfermedad de la teología moderna es la crisis de una autoridad válida y, en el centro de este tema, se halla la pregunta de qué constituye la base de la Revelación.

    Las personas ya no están seguras de si ha existido una verdadera revelación de Dios. La unidad entre la revelación divina y la escritura judeocristiana, que antes era universalmente aceptada, ahora se debate ardientemente. La teología contemporánea se ha vuelto indecisa y relativista. Y la gravedad de esta crisis para las iglesias no debe ser infravalorada. Los cimientos se tambalean.

    De una parte, las normas trascendentes de la revelación bíblica se han relativizado de tal modo que no pueden ofrecer un punto de vista único. Tal teología, que no tiene un fondo conceptual en la Revelación divina, se reduce a manipular los símbolos esenciales con referentes vagos, o a la producción de una serie interminable de innovaciones y especulaciones, que llevan las marcas inconfundibles de su génesis moderna. La teología moderna está prácticamente desacreditada.

    De otra, existe un esfuerzo empeñado en sustituir el mensaje tradicional por «otro evangelio» cristiano evangélico, uno despojado de la verdad doctrinal normativa y vacío de contenido verificable. Se trata de una elección entre dos versiones del Cristianismo. En lugar de que la Escritura sea la fuente y norma de fe, es la fe subjetiva la que se ha constituido en fuente y norma de la Teología.

    Estos factores han creado una gran crisis en la teología y en la fe. La predicación y la educación han sido minadas. Las dudas y perplejidades han desanimado a los fieles, y los cristianos son llevados de aquí a allá por todo viento de doctrina.

    La solución es una vuelta a la posición cristiana histórica de la revelación divina como objetiva e inteligible tal y como se encuentra en la Biblia. El tema de la Inspiración y la Autoridad bíblicas es el centro de la teología cristiana. La permanencia de una persona en la autoridad divina y en la integridad de las Escrituras determinará, en definitiva, la naturaleza y el contenido del evangelio que predica al mundo.

    El momento nunca ha sido más propicio para el desarrollo de una proposición evangélica viable en la teología sistemática. En el vacío creado por estas recientes e influyentes posiciones, los evangélicos deben aferrarse a una construcción bíblica consistente con la verdad cristiana revelada. Ésta proveerá a nuestra generación de un mapa que la guíe en la búsqueda de la verdad, en medio del caos.


    Clark Pinnock
    en Revelación bíblica,
    El fundamento de la teología cristiana
    editado por CLIE

  • LA SUMA DE SUS PALABRAS

    b2ca53c499c97dce4582517a492e8a12.jpgLa suma de tu palabra es verdad,
    Y eterno es todo juicio de tu justicia.
    Salmos 119:160

    Es fundamental para el cristiano poder declarar con una profunda convicción ¡Dios tu palabra es la verdad!

    Pero, ¿Qué es la verdad?

    Lo voy a llevar por un momento a un episodio donde un hombre poderoso quedó atrapado ante este mismo interrogante:

    Le dijo Pilato (a Jesús): ¿Qué es la verdad? (Juan 18:38)

    Esta pregunta se relaciona con lo que sucedió en el versículo anterior cuando Jesús no titubó al afirmar que:

    Para esto había nacido, y para esto había venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. (y agregó), Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.

    Logra captar la atención del lector el hecho de que todas las preguntas anteriormente realizadas por Pilato tuvieron alguna respuesta con excepción de ésta última.

    Muchas pueden ser las interpretaciones que le podríamos dar a este hecho, seguro que lo que expongo aquí es una de ellas, pero entiendo que hay una clara relación entre lo dicho en el Salmo y lo que sucede entre Jesús y Pilato.

    El apóstol Juan intentó explicarnos, como pudo, esta profunda relación cuando dijo que Jesucristo es la palabra (verbo) y el mismo Señor completó el cuadro al afirmar que El es la verdad.  La Suma de la Palabra de Dios es Cristo.

    No temo en afirmar que cuando el salmista concluye en que la suma de la palabra es verdad, Dios ya estaba revelándole a Cristo lo mismo le sucedió a Juan y no solo a el sino también a nosotros.

    Quizás hemos enfatizado el estudio de la Palabra y eso está bien, pero lo que estamos leyendo deberá revelarnos a Cristo o de otro modo solo podremos quedar como Pilato.

    Volviendo a este episodio vemos que la pregunta de Pilato queda sin respuesta, porque la persona misma de Jesús era la respuesta y aunque Pilato intentó, lo único que pudo afirmar con resignación fue: “Yo no hallo en él ningún delito”, en otras palabras, “buscó y no halló nada en El”, quizás sea esta declaración el fundamento del evangelio vacío que muchos predican hoy.

    Para terminar me quedo con estas palabras de confirmación de boca de Jesús:

    Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.

    Y Dijo tambien “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.”
    Juan 17:17

    Y espero que esta breve reflexión sirva de puntapié inicial para que continúes buscando mas.

    GUSTAVO FURNIER

  • LECTURA

    «La falta de lectura de buenos libros debilita la visión de la vida y fortalece la tendencia más dañina para el ser humano: creer que el presente es todo lo que existe.»

    Allan David Bloom (1930-1992)
    Escritor y académico norteamericano.

  • PERRO SI, PERO VIVO

    Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos;
    porque mejor es perro vivo que león muerto.


    El Rey Salomón (Ec 9:4)