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  • LA CONTROVERSIA

    Extraigo un párrafo de este estudio publicado en www.altisimo.net. Una historia que siempre me inspira y creo que debiera inspirar a cada uno de nosotros, en primer lugar, para luchar contra nuestras propias corrupciones, (el pecado que mora en mi, decia Pablo), y luego estar aptos para denunciar (2da Cor 10:6) toda desobediencia.

    Te animo a leer este fragmento, puedes encontrarlo completo en la direccion que anteriormente informe.


    Las iglesias evangélicas dicen ser los herederos de la Reforma. Pero muchos evangélicos hoy no tienen idea de qué se trató en la Reforma. Con este estudio deseo llenar este vacío, y a la vez aplicar algunos principios de la Reforma a la situación actual.
    Quiero además demostrar que Lutero, si volviera a aparecer hoy, tendría todavía que decir muchas de las mismas cosas que dijo en su tiempo - pero hoy tendría que decirlo también a las iglesias evangélicas.


    La controversia comienza

    En ese tiempo, el fraile Juan Tetzel viajaba por las regiones donde vivía Lutero, para vender indulgencias. La iglesia católica enseñaba que aun los cristianos salvos y perdonados, después de su muerte tenían que sufrir castigos en el purgatorio; y que las indulgencias tenían el poder de acortar o aliviar estos castigos. En ese tiempo, el papa necesitaba dinero para construir la basílica de San Pedro en Roma. Por eso aumentaban los esfuerzos de vender indulgencias. El propósito era, obviamente, recaudar dinero para el papa.

    Tetzel y sus seguidores manipulaban a la gente, describiendo las torturas que sus padres o abuelos muertos tenían que sufrir (supuestamente) en el purgatorio, y diciendo que era una crueldad dejarlos sufrir de esta manera, si la compra de una indulgencia podría liberarles. De esta manera, aun personas muy pobres, o que tenían familiares pobres a mantener, dieron su dinero para indulgencias, en vez de atender las necesidades de sus familias.

    En los años 1516 y 1517, Lutero empezó a predicar contra la venta de indulgencias. El ya había comprendido que el perdón de Dios no se puede comprar con dinero; sino que el perdón de Dios viene por el arrepentimiento y la fe. Y también se molestó por los abusos cometidos por Tetzel y sus seguidores (que ya habían causado bastante malestar entre el pueblo).

    Después se decidió Lutero a ganar más publicidad, e invitó a una disputación pública sobre las indulgencias. Esta invitación la hizo en forma de "95 tesis" (propuestas para ser discutidas), las que clavó a la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg (que servía a la vez como periódico mural de la universidad).
    Lutero mismo fue sorprendido de cuán rápido estas tesis se difundieron: dentro de dos semanas ya estaban conocidas en toda Alemania. Quien se interesaba en ellas, era sobre todo el "pueblo común", la gente que sufría bajo la explotación por parte de la iglesia.

    Los teólogos y líderes de la iglesia tardaron más en responder. Y su respuesta no fue la que Lutero esperaba: No se dirigían al tema de las tesis (los abusos en la venta de indulgencias); mas bien acusaron a Lutero de oponerse contra la autoridad del papa. (En realidad, en las "95 tesis" él todavía no cuestionaba de ninguna manera la autoridad del papa. Solo declaraba que la gracia de Dios en el evangelio era muy superior a las indulgencias del papa.) Su opositor más prominente, un cierto doctor Eck, dijo que Lutero enseñaba igual como Juan Hus (que había sido condenado por el Concilio de Constanza), y que por tanto Lutero era un hereje.

    Esto fue conocido en Roma, y durante los años siguientes, Lutero tuvo que enfrentarse varias veces con teólogos enviados por el papa. Estos enviados tenían una sola intención: conseguir que Lutero se retractase de sus escritos. En ningún momento estaban interesados en una discusión abierta.

    Lutero estaba convencido de que las acusaciones en su contra eran un error. El todavía no dudaba de la integridad del papa mismo. Aunque algunos de los enviados del papa actuaban de manera abusiva, y la corte de Roma estaba sumamente corrompida, Lutero suponía que el papa no aprobaba este comportamiento. Todavía en 1520, él se dirigió al papa con estas palabras:

    "Por tanto, excelentísimo Leo, le imploro a aceptar mi defensa, hecha en esta carta, y a dejarse convencer de que yo nunca he pensado algo malo acerca de su persona; y que deseo que la bendición eterna sea la parte suya ...
    Pero de esto me indigné, que el pueblo de Cristo sea engañado bajo el nombre de Ud. y bajo el pretexto de la iglesia de Roma ... Mientras Ud, Leo, está sentado como un cordero, como Daniel en medio de los leones ... ¿Qué oposición puede Ud. solo hacer contra estos males monstruosos? ... Siempre me entristecí de que Ud, excelentísimo Leo, que hubiera merecido una época mejor, fue hecho pontífice en estos tiempos. Pues la corte romana no es digna de Ud... Vea Ud, Leo, mi padre, con qué propósito me he precipitado contra esta sede de pestilencia (la corte de Roma). Estoy tan lejos de sentir alguna ira contra su persona, que incluso esperé ganar el favor de Ud., y ayudarle en su bienestar, al golpear vigorosamente esta prisión suya... Quizás estoy desvergonzadamente audaz al intentar enseñar a una cabeza tan grande como Ud, por quien todos los hombres deberían ser enseñados, y de quien los tronos de los jueces reciben su sentencia; pero estoy imitando a San Bernardo en su libro 'Consideraciones' dirigido al (papa) Eugenio, un libro que cada pontífice debería conocer de memoria. ..."

    En respuesta, el papa excomulgó a Lutero
    . Parece que solo entonces comprendió Lutero que aun el papa mismo, junto con los demás líderes, aprobaba y promovía la corrupción dentro de la iglesia.

    La enseñanza que sacamos de esta historia, es triste: Cuando aparece corrupción en la iglesia, las cosas nunca son tan malas como parecen - ¡son peores todavía! Apelar a autoridades superiores raras veces trae resultados. Casi siempre, las autoridades superiores ya se han puesto de acuerdo con las inferiores, y están de acuerdo con sus abusos.

    "Maldito el varón que confía en el hombre" (por más que sea el líder máximo de una iglesia) "y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová." (Jeremías 17:5)

  • CUANTIFICAR

    379efcc6cbf9e8c8b7dfb4ec3cd05b0a.jpegPor estos días estuve ocupándome de la lectura 1ra Crónicas 21 y su paralelo en 2da Samuel 24, (recomiendo enérgicamente su lectura), y basado en mi limitada comprensión de los mismos es que decidí escribir esta nueva entrada en el blog.
     
    Una vez mas con el ánimo de transmitir la carga y a la vez alertar a la iglesia ante la peligrosa influencia del sistema mundo mediante la proliferación de conceptos no-bíblicos.

    Hace algún tiempo atrás una persona que está sirviendo al Señor decía: “Estamos trabajando muy fuerte predicando en los hogares, ya que creemos fervientemente en el modelo de la iglesia primitiva”, palabras mas palabras menos eso fue lo que dijo, y para terminar agregó, “ya tenemos mas de doscientas casas abiertas”.

    Todos los seres humanos tenemos la tendencia de expresar con números todo lo que hacemos. Dice el niño alegremente: “Hoy me comí dos platos de fideos”.  Eso no es otra cosa que cuantificar.  Y cuantificar es pretender demostrar a través de los números que las cosas se están haciendo correctamente.

    Trasladando ese mismo concepto a la iglesia, oímos decir que una iglesia exitosa es aquella a la cual asiste mas gente.  Sabemos que no es asi.  Pero, ¿Sabemos que no es correcto utilizar métodos estadísticos y financieros para expresar la magnitud de lo que es espiritual? (Leer Cuerpo o Corporación)

    El mismo demonio pensaba asi cuando aún delante de Jesús afirmó: Mi nombre es Legión porque somos muchos. (Mr. 5:9)

    David quiso cuantificar a su pueblo. Si bien la razón no está expresada en el texto, sabemos que a Dios esto le molestó bastante.

    En mi país, cada cierto período de tiempo se realiza un censo total de la población. Durante algunos días los censistas recorren las casas relevando los datos que serán la materia prima de futuras estadísticas. Recuerdo que lo que mas captaba mi atención cuando era pequeño era la estampilla que dejaban adherida a la puerta de mi casa. Pero ahora, ya adulto, comprendo que censar es mas que contar gente. Censar (heb. pacád) también significa marcar, clasificar, señalar, inspeccionar y empadronar. Me temo que nada de esto le agrada a Dios mucho menos cuando es utilizado para expresar poderío.

    Aquel censo demoró mas de nueve meses, los resultados fueron claramente expresados, de alguna manera la gente fue clasificada, los datos fueron registrados y luego divulgados. Pero todo ese esfuerzo fue inútil y el final fue lamentable.

    Lo llamativo es que el texto declara que hubo dos tribus enteras que Dios las libró de ser “censadas” y permitame apoyarme en esto para cerrar esta reflexión.

    En este tiempo las cosas no son diferentes, todo el tiempo escuchamos que hay quienes caminan como ganaderos con su sello de hierro ardiente en sus manos queriendo "marcar" a los suyos y a través de sus números ejercer poder, pero déjame decirle que aún existe gente, (no puedo ni quiero saber cuantos son), que no están en los registros ni están en los planes de nadie, éstos se contentan con solo saber que sus nombres están inscritos en el libro de la vida y no en los "padrones" del hombre, son un remanente fiel que portará el verdadero mensaje de Cristo.

    Mientras los censistas espirituales andan sueltos haciendo números, reclutando y descartando gente, y mientras los líderes modernos siguen haciendo "marketing espiritual", hay algunos, que no llevan la marca de ninguna denominación, tampoco portan modernos logotipos congregacionales, sino que llevan en sus cuerpos las marcas de Cristo, su Señor, estos, tan solo estos, son los que, como desconocidos pero bien conocidos, trastornarán el mundo tal como lo hizo aquellos primeros.
     
     

  • LO NUEVO DE DIOS

    ADAPTADO DE UNA VIÑETA DE 
    EL BUENO DE CUTTLAS
    WWW.20MINUTOS.ES 
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  • MIENTRAS VAN

    ¿POR QUE SERA QUE HABITUALMENTE NO NOS ENSEÑAN ESTAS COSAS DESDE EL PÚLPITO?

    TE INVITO A LEER ESTA REFLEXION QUE APARECE EN "ALZA TUS OJOS" UN LIBRO PUBLICADO POR "DESARROLLO CRISTIANO INTERNACIONAL", Y ESCRITO POR CHRISTOPHER SHAW SU DIRECTOR.
    ESPERO TE EDIFIQUE Y NOS ABRA UN POCO MAS LOS OJOS.

    DIOS TE BENDICE.


    Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Mateo 28.19


    0fcf9585df4640654079d1eb0f3989ec.jpegLa frase «por tanto» nos da una clara indicación de que esta comisión está íntimamente relacionada a la declaración que Cristo acaba de hacer: «toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra» (Mt 28.18). Es de vital importancia, para el éxito de esta empresa, que los discípulos caminen y se muevan en esa autoridad
    En la reflexión de hoy quisiera hacer notar que el verbo «id» no está en imperativo en el idioma original; es decir, no es un mandamiento, aunque la mayoría de los cristianos cree que el mandamiento en la Gran Comisión se refiere a salir del lugar de donde uno está para ir a hacer discípulos. De hecho, muchas de las organizaciones misioneras usan este versículo para motivar a algunos dentro de la iglesia a involucrarse con el trabajo transcultural. Y es esta interpretación la que ha llevado a la iglesia a pensar en la formación de discípulos como el resultado de un ministerio programado. Si lo vemos como un ministerio especial, el resultado lógico será creer que solamente algunos poseen este llamado. Los que no hemos respondido nos sentimos seguros en la convicción de que «este» no es nuestro llamado.
    Al no usar el modo imperativo en el griego, el verbo podría traducirse más precisamente como: «mientras van». Es decir, el «ir» no es el resultado de una acción planificada ni deliberada de nuestra parte. Más bien es el resultado del camino que nos va marcando la vida. Con los desafíos y las oportunidades de la vida, cada uno se instalará en diferentes ambientes desde donde llevará adelante su actividad cotidiana. Y aunque dediquemos mucho tiempo a su planificación rara vez está en nuestras manos. Más bien nos adaptamos a las circunstancias que se nos presentan. Es, entonces, dentro del marco de nuestras actividades cotidianas, que debemos obedecer el llamado a hacer discípulos.
    Esta exhortación coincide con el estilo de Cristo, para quien el hacer discípulos era consecuencia de su andar diario. Lo vemos paseando entre las multitudes, respondiendo a las situaciones que el Espíritu le presentaba. No planificaba actividades especiales para formar discípulos sino que, donde quiera que iba, aprovechaba las oportunidades para introducir a otros al reino de cielos.
    Desde esta perspectiva, entonces, para obedecer la Gran Comisión no se requiere de programas especiales por parte de la iglesia, sino del compromiso de todos sus miembros a hacer discípulos a través de la vida que desarrollan de lunes a sábado. El carnicero presenta a Cristo a aquellos que son sus clientes El empresario comparte las buenas nuevas con sus compañeros de la empresa, el taxista está atento a las oportunidades para compartir las buenas nuevas con sus pasajeros. Cada uno ejerce este ministerio en el lugar donde Dios lo ha puesto y en su andar diario va formando discípulos de Cristo.

  • EZEQUIEL 8:1-18

    (Eze 8:1) En el sexto (6) año, en el mes sexto (6), a los cinco (5) días del mes, aconteció que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, y allí se posó sobre mí la mano de Jehová el Señor.

    (Eze 8:2) Y miré, y he aquí una figura que parecía de hombre; desde sus lomos para abajo, fuego; y desde sus lomos para arriba parecía resplandor, el aspecto de bronce refulgente. (Apocalipsis 1:12-16)

    (Eze 8:3) Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos.

    (Eze 8:4) Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo.

    (Eze 8:5) Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte. Y alcé mis ojos hacia el norte, y he aquí al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada.

    (Eze 8:6) Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario? Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores.

    (Eze 8:7) Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero.

    (Eze 8:8) Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta.

    (Eze 8:9) Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí.

    (Eze 8:10) Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor.

    (Eze 8:11) Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso.

    (Eze 8:12) Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.

    (Eze 8:13) Me dijo después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos.

    (Eze 8:14) Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz. (Nota del Editor: Falso cristo a quien muchos veneran en Pascuas y Navidad)

    (Eze 8:15) Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas.

    (Eze 8:16) Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente (Nota del Editor: ¿filosofias orientales?), y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente.

    (Eze 8:17) Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí? Después que han llenado de maldad la tierra, se volvieron a mí para irritarme; he aquí que aplican el ramo a sus narices.

    (Eze 8:18) Pues también yo procederé con furor; no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia; y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré. 

     

    El Enfasis en algunas frases ha sido colocado por el Editor con el único fin de que el lector ponga mayor atención.

  • LAS DOS CASAS

    217dd76a701911857a20476001ef2134.jpeg¿Cuántas veces hemos oído esta parábola de Jesús?

    Lucas 6:47-49

    Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante.
    Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.
    Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.


    Si aún me parece oír las voces de mis maestros dominicales que desde pequeño me han instruido por medio de ella a no ser tan solo oidor sino mas bien hacedor de la Palabra. Y eso fue muy bueno.

    Cuando leo la historia desde la perspectiva de Mateo veo a ese hombre que hizo la casa sobre la arena y al otro que la puso sobre la roca. Pero si leo el mismo relato desde lo que pudo captar el doctor Lucas obtengo algunos detalles mas.

    Jesús dice:

    El que viene a mi y oye mis palabras y las hace.... este es semejante a un hombre que al edificar una casa... “cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la piedra” y es justo aquí donde está la clave que me llevó a escribir este comentario.

    Porque quizás la primera imagen que nos vino a la mente cuando nos hablaron del hombre que hizo su casa sobre la roca fue algo así como una casita en una montaña rocosa, y bien podría ser cierto, pero note este detalle que destaca Lucas, “cavó y ahondó”, y esto no habla de otra cosa que de profundizar hasta hallar la roca para poner allí el fundamento de su construcción.

    Y esta es la característica que hace la diferencia, porque mirando en serio este detalle bien podríamos pensar que ambos estaban sobre un terreno arenoso y mientras el insensato crecía desde la arena hacia arriba, el sensato cavaba buscando “La Roca”. Sabemos que a la vista de la gente común el único que crecía era el insensato, mientras el otro seguía bajando cada vez mas hasta desaparecer de la vista de todos. Un poco mas abajo cada día.

    Uno surgía y el otro desaparecía. Uno recibía la admiración de todos, el otro no era olvidado, y aún alguno atrevió a decir: ¡Está perdiendo su tiempo!

    Entendiéndolo de esta manera podremos comprender mejor lo que sucede en nuestro medio cristiano en el que la superficialidad recibe los aplausos. No es la escasez de fundamentos la que se hace visible en los grandes movimientos que surgen de repente y atraen muchas personas atraen hacia si mismos, mientras otros, (no todos), siguen cavando y ahondando en busca de la solidez de la Palabra donde pueda apoyar los cimientos que sostendrán el crecimiento que dará Dios y no un método.
    Aunque los resultados rápidos sean los que mas se busquen hoy en día.

    Pero Jesús algo nos quería enseñar con esta parábola, y creo que ésta va mas allá de algunos conceptos superfluos, siento que cavar y ahondar es lo que Jesús sigue enseñando hoy. Ni al nivel de la arena, si por sobre la arena, sino hacia abajo.

    Las claves, los tres pasos, las cuatro de aquellas, las cinco otras y las escaleras exitosas, no son mas que métodos que prometen “la revolución productiva” dentro de la iglesia, pero si queremos hacer la voluntad de Dios... debemos cavar y ahondar en la Palabra, cavar y ahondar en la voluntad de Dios, cavar y ahondar en la oración.

    Jesús hoy nos vuelve a contar esta historia, pidámosela prestada a los niños, saquémosla de las cuatro paredes de las clases infantiles y comencemos a escudriñarla nosotros en todos los niveles, de esta manera, creo que le seguiremos cerrando las puertas a los lobos rapaces.

    v46 ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?

    GUSTAVO FURNIER

  • RESPUESTA

    Tal como oportunamente les informé, he remitido un mail solicitando aclaraciones a las respuestas vertidas por el Lic. Bernardo Stamateas en la nota periodística que publicó la revista VIVA (click para leerla) hace unos domingos atras.
     
    Luego de dos intentos fallidos finalmente el tercer envío tuvo una respuesta y la hago extensiva a todo aquel que estaba esperando alguna explicación.

    La respuesta es la siguiente:

    Estimado Gustavo:
    No nos interesa en lo mas mínimo responder sus preguntas e inquietudes e interrogantes.
    En todo caso sugerimos que lo haga en su propia congregación, con su pastor.

    Exitos!

    Comision Presencia de Dios.