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  • ATMOSFERA ESPIRITUAL

    medium_oswaldsmith.2.jpegHay dos formas de ministrar (impartir algo). 
    Podemos llevar adelante nuestra obra en la fuerza de la carne; o podemos actuar en el poder del Espíritu. 
     
    Actuar en las fuerza de la carne NO exige pasión; carga ni afán. 
    Sencillamente exige dones, talentos, organización, infraestructura, estudios, formación
    ¡Que diferencia!
     
    Si queremos ver un avivamiento insisto en que tendremos que dedicir si vamos a actuar en la fuerza de la carne, o en el poder del Espíritu de Dios. (Zacarías 4:6)
     
    Se crea una atmósfera peculiar y misteriosa que desciende sobre un grupo cuando un hombre está ministrando en el poder del Espíritu;
    y esa atmósfera está ausente cuando ese mismo hombre ministra en la carne. 
    Pero solo una persona espiritual podra discernir esta realidad.
     
    Parafraseado de Oswald Smith en su libro "El Fuego Consumidor"
     

  • MACER, EL GLADIADOR

    medium_hombre_romano.jpgFragmento extraído del primer capítulo (El Coliseo) del libro "El Martir de las catacumbas"

    ...Seguidamente se le soltó un león. Este dio muestras de extrema ferocidad, aunque por su tamaño no salía de lo común. No cabía la menor duda de que el de Batavia no se igualaba a Macer. El león se lanzo sobre su victima, habiendo sido herido; pero, al lanzarse por segunda vez al ataque, agarro a su adversario, y literalmente lo despedazo. Entonces nuevamente fue sacado Macer, para quien fue tarea fácil acabar con el cachorro.

    Y esta vez, mientras Macer permanecía de pie recibiendo los interminables aplausos, apareció un hombre por le lado opuesto. Era el africano. Su brazo herido ni siquiera había sido vendado sino que colgaba a su costado, completamente cubierto de sangre. Se encamino titubeando hacia Macer, con penosos pasos de agonía. Los romanos sabían que este había sido enviado sencillamente para que fuese muerto. Y el desventurado también lo sabia, porque conforme se acerco a su adversario, arrojo su espada y exclamo en una actitud mas bien de desesperación:

    ¡Mátame pronto! Líbrame del dolor.

    Todos los espectadores a uno quedaron mudos de asombro al ver a Macer retroceder y arrojar al suelo su espada.
    Todos seguían contemplando maravillados hasta lo sumo de silenciosos y su asombro fue tanto mayor cuando Macer volvió hacia el lugar donde se hallaba el Emperador, y levantando las manos muy alto clamo con voz clara que a todos alcanzó:

    ¡Augusto Emperador, yo soy cristiano! Yo peleare con fieras silvestres, pero jamás levantare mi mano contra mis semejantes, los hombres, sean del color que fueren. Yo moriré gustoso; pero ¡yo no matare!


    Ante semejantes palabras y actitud se levanto un creciente murmullo.

    ¿Que quiere decir este? ¡Cristiano! ¿Cuando sucedió su conversión? – pregunto Marcelo.

    Lúculo contesto, - supe que lo habían visitado en el calabozo los malditos cristianos, y que el se habría unido a esa despreciable secta, en la cual se halla reunida toda la faz de la humanidad. Es muy probable que se haya vuelto cristiano.

    ¿Y preferirá el morir antes que pelear?

    Así suelen proceder aquellos fanáticos. La sorpresa de aquel populacho fue reemplazada por una ira salvaje.
    Le indignaba que un mero gladiador se atreviera a decepcionarles. Los lacayos se apresuraron a intervenir para que la lucha continuara. Si en verdad Macer insistía en negarse a luchar debería sufrir todo el peso de las consecuencias.
    Pero la firmeza del cristiano era inconmovible. Absolutamente desarmado avanzo hacia el africano, a quien el podía haber dejado muerto solamente con un golpe de su puño. El rostro del africano se había tornado en estos breves instantes cual de un feroz endemoniado. En sus siniestros ojos relumbraba una mezcla de sorpresa y regocijo loco.
    Recogiendo su espada y asiéndola firmemente se dispuso al ataque con toda libertad, hundiéndola de un golpe en el corazón de Macer.

    - ¡SEÑOR JESUS, RECIBE MI ESPIRITU!

    Salieron esas palabras entre el torrente de sangre en medio del cual este humilde pero osado testigo de Cristo dejo la tierra, uniéndose al nobilísimo ejercito de mártires.

  • EL MENTOR

    medium_mentor.jpegSegún la Odisea de Homero, cuando el rey Odiseo se fue a pelear a la guerra de Troya dejó a su hijo Telémaco en manos de un sabio anciano llamado Mentor.

    Mentor tenía a su cargo la tarea de enseñar sabiduría al joven.

    Más de 2.000 años después de Homero, un erudito y teólogo francés de nombre François Fénelon adaptó la historia de Telémaco en una novela titulada Télémaque.

    En ella ensanchó el carácter de Mentor.

    Poco después, la palabra mentor llegó a significar «tutor sabio y responsable», una persona con experiencia que aconseja, guía, enseña, inspira, desafía, corrige y sirve de ejemplo.

    2da Timoteo 2:2 describe lo que es ser un mentor espiritual, y la Biblia nos da muchos ejemplos.

    Timoteo tenía a Pablo;

    Marcos, a Bernabé;

    Josué tenía a Moisés

    Eliseo, a Elías.

    HOY

    ¿Quién va a trabajar con los nuevos cristianos y a amarlos?

    ¿Quién va a ayudarlos a crecer para que sean espiritualmente firmes?

    ¿Quién va a alentarlos, guiarlos y darles el ejemplo de la verdad?

    ¿Quién va a llamar a los creyentes jóvenes a que rindan cuentas y a colaborar con Dios para contribuir a moldear su carácter?

    ¿Te vas a convertir en alguien a quien Dios pueda usar para impartir sabiduría y ayudar a los demás a crecer hacia la madurez?

    David Roper
    DIOS NOS ENSEÑA PARA QUE PODAMOS ENSEÑAR A LOS DEMÁS.
    Tomado y adaptado de Nuestro Pan Diario, las citas bíblicas se transcriben de la Nueva Versión Internacional.

  • J.N.DARBY

    medium_darby2.2.jpg«Después de haber estado convertido por seis o siete años, aprendí por enseñanza Divina lo que dice el Señor en Juan 14: "En aquel día vosotros conoceréis ... [que estáis] en mí, y yo en vosotros" —que yo era uno con Cristo delante de Dios—, y encontré la paz, y nunca, aunque con muchos fallos, la he perdido desde aquel entonces. La misma verdad me llevó fuera de la Iglesia Establecida. Vi que la iglesia estaba compuesta de aquellos que estaban así unidos con Cristo. ... La presencia del Espíritu de Dios, el prometido Consolador, había entonces llegado a ser una profunda convicción de mi alma en base de las Escrituras. Esto pronto fue de aplicación al ministerio. Me dije a mí mismo: Si Pablo viniera, no podría predicar; no tiene cartas de orden; si el más acerbo oponente de su doctrina viniera, y las tuviera, tendría derecho a predicar, en base del sistema. No se trata de un hombre malo que pueda infiltrarse (esto puede suceder en cualquier lugar): es el sistema en sí. El sistema está mal. Pone al hombre en lugar de Dios. El verdadero ministerio es el don y poder del Espíritu de Dios, no la designación humana. ... Creo yo que el "Concepto del Clérigo" es el pecado contra el Espíritu Santo en esta dispensación. No quiero decir con esto que alguien lo esté cometiendo voluntariosamente, sino que la cosa en sí misma es así con respecto a esta dispensación, y tiene que resultar en su destrucción. La sustitución de otra cosa en lugar del poder y de la presencia de aquel Espíritu santo, bendito y bendiciente, es el pecado que caracteriza a esta dispensación.»

    (Declaración realizada por J.N. Darby hacia fines del siglo 18)

    J. N. Darby