07/09/09

ORIGEN ESPIRITUAL, RESULTADO ESPIRITUAL

(extracto del Libro "La Iglesia Gloriosa" por Watchman Nee)

Lo que salió de Adán era lo único que podía convertirse en la ayuda idónea de Adán. Todo lo que no provenía de Adán nunca podría ser su ayuda idónea. Por lo tanto, cuando todas las aves de los cielos fueron traídas a Adán, él no tomó a nin­guna de ellas como ayuda idónea, porque ellas no habían salido de él. ...  ¿Quien, pues, podía ser la ayuda idónea de Adán? ¡Eva! Eva fue traída a Adán...  Ya que Eva había salido de Adán, era la única capacitada para ser su esposa. Ella provenía de él, y fue traída a él. Todo lo que sale de él es su cuerpo; todo lo que vuelve a él es su esposa.

 

Lo que procede de Cristo es lo único que puede volver a Cristo. Lo que no procede de El nunca podrá regresar a EL Lo que viene de los cielos es lo único que puede volver a los cielos... Lo que proviene de Adán es lo único que puede volver a Adán. Adán pudo recibir sola­mente lo que provenía de él. Esto es una figura: muestra que Cristo recibirá solamente lo que proviene de El mismo. Sola­mente los que proceden de Cristo podrán regresar a El. Sólo los que reciben vida de El pueden ser recibidos por EL

 

Muchas personas creen que deberían ofrecer todo lo que son y todo lo que tienen al Señor. Pero Dios no puede aceptar nada que sea ofrecido por una fuente humana. Dios no puede tomar o usar nada que provenga del hombre. Entre todos los cristianos, especialmente los que tienen mucho celo por el Señor, se comete un grave error. Ellos piensan que mientras se entreguen al Señor y le ofrezcan sus habilidades, talentos y todo lo que tienen, todo estará bien. Pero debemos recordar que Cristo aceptará solamente lo que procede de El mismo; El no aceptará nada que venga del hombre.

 

El punto que intentamos demostrar es éste: sólo lo que procede de Cristo puede tener algún valor y ser de alguna uti­lidad espiritual en la iglesia. Dios nunca usa la vieja creación para construir la nueva. Tampoco Dios usa lo que viene del hombre para construir lo que es de Dios. Nunca podría usar algo carnal para producir algo espiritual. El Señor Jesús dijo: "Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es" (Jn. 3:6b). ¿Podría llegar a ser espíritu algo que es nacido de la carne? jNo! "Lo que es nacido de la carne, carne es". Todos los problemas están relacionados con esta cuestión del origen. Sí queremos saber si el resultado será espiritual, sólo debemos preguntar­nos si el origen es espiritual. El Señor Jesús dijo: "Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es". No podemos usar nada que venga de la carne para producir algo que proceda del  espíritu. Un  mensaje que viene  de los  pensamientos produce solamente pensamientos. Lo que suscita emociones sólo produce una estimulación emocional. La obra del espíritu es la única que produce el espíritu. El punto crucial no reside en cuan correcto sea la meta o el propósito, sino en el proceso. El hombre considera que mientras la meta esté correcta, todo lo demás está bien. Pero Dios no pide solamente que la meta esté correcta; también tiene interés en cómo la realizamos. Alguien podría decir: "Soy uno con los intereses del Señor, y la obra que estoy haciendo está destinada a la iglesia; es la obra de salvar almas, la obra espiritual, la obra de extender el reino celestial. He dado toda mi habilidad e inteligencia para eso. ¿Acaso, no es algo bueno?" Aún así, las habilidades e inte­ligencia naturales del hombre, lo que no ha pasado por la cruz, no tiene ninguna utilidad espiritual. El Señor dijo: "Lo que es nacido de la carne, carne es" (v. 6a).

 

Por tanto, tener un propósito espiritual no es suficiente; el proceso también debe ser del espíritu. El método debe ser del espíritu, y el hombre mismo debe ser una persona del espí­ritu. Lo que viene del Espíritu Santo es lo único que puede ser espiritual. Sólo lo que salió de Adán podía regresar a Adán. Primero, debe ser el cuerpo de Adán, y luego podrá ser la esposa de Adán. Primero debemos ser el Cuerpo de Cristo, y luego podemos regresar y ser la esposa de Cristo. Esperamos tocar alguna realidad espiritual en este asunto. Debemos entender lo que Dios busca realmente. El exige que todo proceda de Cristo, que todos nazcan del Espíritu.

17/08/09

LA IGLESIA GLORIOSA

Fragmento extraído del libro "LA IGLESIA GLORIOSA" - Watchman Nee.

¡Son muchos los que piensan que pueden ser cristianos individuales!

Pero Dios no lo permitirá. A menudo sus oraciones individuales no son contestadas, su estudio personal de las Escrituras no los ilumina, y su búsqueda individual no los conduce a la voluntad de Dios. Si tal persona dijera a otro hermano o hermana: “No puedo lograr esto por mi mismo ¿Me puede ayudar usted?", y oraran juntos, finalmente esa persona entendería. Todo lo que no entendía por si mismo, lo entendería claramente al buscar una respuesta con un hermano. A menudo una persona sigue siendo orgullosa, pensando que puede lograr algo por si misma la mayor parte del tiempo, y que en muy pocas ocasiones no puede conseguir nada individualmente. Esto se llama individualismo. Debemos permitir que Cristo que mora en nosotros y el Cristo que vive en los demás hermanos y hermanas se entrelace en un solo cuerpo.

Muchos cristianos conocer la vida que tenemos en Cristo, pero lamentamos decir que no conocen la vida en el Cuerpo de Cristo. Asi como la vida de Cristo es una realidad, la vida del Cuerpo de Cristo tambien es una realidad. Los cristianos no son individuos, son UNO. El apóstol Pablo dijo que a pesar de ser muchos, seguimos siendo un solo pan y un solo Cuerpo. Si vivimos conforme a Cristo, somos uno con los demás cristianos. Pero si vivimos conforme a nosotros mismos, nos separamos de los hijos de Dios.

El Señor seguirá obrando hasta que un día delante de Dios digamos: “No puedo hacer absolutamente nada por mi mismo. Todo lo que hago es conforme al principio de ayuda mutua entre los miembros. Todo lo que hago es conforme al principio de la comunión, el cual es el principio del cuerpo”. La iglesia es el cuerpo de Cristo. Lo que procede de Cristo es lo único que constituye la iglesia; todo lo que viene del hombre no puede ser iglesia.

17/06/09

EVANGELIO DE LA GRACIA Y DEL REINO

Extraido del libro LA LIBERACION DEL ESPIRITU  (Watchman Nee)

Estos días Dios ha venido restaurando muchas cosas. Dios no desea ver a una persona salva esperar muchos años antes de confesar sus pecados, ni que pasen muchos años antes de que los creyentes se consagren al Señor o respondan a Su llamado para seguirle.

La manera en que el Señor obra es restaurando al hombre.  El evangelio también debe ser recobrado, al igual que el fruto de este evangelio. Tan pronto como un hombre es salvo, debe ser librado del pecado y consagrarse por completo al Señor. Además, debe romper el poder que las riquezas tengan sobre él. Su historia debería ser semejante a la de las personas que el Señor salvó, y que se mencionan en los evangelios y en Hechos. Si el evangelio es recobrado, todo aquel que lo anuncie deberá llegar a ser un canal por el cual el Señor fluya.

Estamos seguros de que a medida que el Señor avance en Su restauración, el evangelio de la gracia llegará a ser uno con el evangelio del reino.  En los evangelios no encontramos una línea divisoria entre el evangelio de la gracia y el evangelio del reino. Sin embargo, posteriormente surgió la tendencia a hacer hincapié en el evangelio de la gracia y olvidar el evangelio del reino.  Era como si se hubieran separado estos dos.

Pero vendrá el día cuando la unidad de los dos evangelios será restaurada. Aquellos que el Señor ha recobrado, también deben dejar todo por el y consagrarse a El plenamente. Así, los hombres no se salvarán de una manera pobre sino de una manera sólida y absoluta.

Tenemos que humillarnos delante del Señor y decir: “El evangelio debe ser restaurado, y de la misma manera, los que predican el evangelio deben ser restaurados”.

Debemos permitir que Dios obre por medio de nosotros para que el evangelio llegue a los hombres. Para predicar este evangelio se requiere un poder muy grande, aunque también se requiere un precio muy alto. Si anhelamos que tanto el evangelio como los que lo predican sean restaurados, debemos entregar todo al Señor y decirle:

Señor, te entrego todo a Ti. Oro pidiendo que encuentres la manera de obrar en mí para que la iglesia también la encuentre; no quiero ser un obstáculo para Ti ni para la iglesia”.

10/06/09

El estudio de la Palabra

Extraido de EL QUEBRANTAMIENTO DEL HOMBRE EXTERIOR Y LA LIBERACION DEL ESPIRITU

Por Watchman Nee

EL QUEBRANTAMIENTO Y LA OBRA DE DIOS

Después de que el hombre exterior ha sido quebrantado, ¿cómo se acerca uno a la Palabra de Dios? ¿Cómo puede uno ministrar la Palabra y predicar el evangelio? Examinemos ahora las respuestas a estas preguntas.

El estudio de la Palabra

He aquí un principio innegable al estudiar la Palabra de Dios: la clase de persona que uno es determina la clase de Biblia que percibe. Muchos van a la Palabra dependiendo de su mente, la cual es confusa, rebelde y aparentemente ágil. Por lo tanto, no tocan el espíritu de la Palabra; lo que obtienen de ella es producto de su mente. Si queremos tocar al Señor al estudiar la Biblia, nuestra mente rebelde y llena de opiniones debe ser quebrantada. Tal vez creamos que tenemos una mente privilegiada, pero esto en vez de ayudar será un gran obstáculo para Dios. No importa cuán inteligentes seamos, nunca podremos conocer los pensamientos de Dios con nuestra mente natural.

Al estudiar la Biblia debemos cumplir por lo menos dos requisitos. Primero, nuestros pensamientos deben compenetrarse con los pensamientos de la Biblia; y segundo, nuestro espíritu se debe compenetrar con el espíritu de la Biblia. Debemos identificarnos con la línea de pensamiento que tuvieron sus escritores, hombres como Pablo y Juan, entrar en sus pensamientos, y desarrollar la línea que ellos comenzaron. Debemos hacer nuestros los pensamientos que los inspiraron a ellos, seguir sus razonamientos y detenernos en las mismas enseñanzas que ellos. Nuestros pensamientos deben acoplarse a los de ellos como si fueran dos piñones que engranan perfectamente. Nuestros pensamientos deben penetrar el pensamiento de Pablo y el de Juan. Cuando nuestra mentalidad se compenetra con el pensamiento bíblico y se hace uno con
la inspiración divina podemos entender lo que la Biblia revela.


Muchas personas leen la Biblia valiéndose exclusivamente de su mente. Procuran obtener en ella ideas y material que apoye sus muchas doctrinas preconcebidas. Cuando una persona experimentada oye a alguien compartir de alguna porción bíblica, podrá discernir si su enseñanza proviene de su mente, o si en realidad es el pensamiento genuino de la Biblia. Hay una gran diferencia entre estas dos clases de predicación. De hecho, pertenecen a dos mundos diferentes. El predicador puede ser muy apegado a la Biblia y sus mensajes muy
atrayentes, pero sus pensamientos son contrarios al pensamiento de la Biblia y son incompatibles con ella. Sin embargo, hay una manera correcta de compartir la Palabra, aunque pocos la practican. Para que nuestros pensamientos sean uno con los de la Palabra, nuestro hombre exterior debe haber sido quebrantado. Si tal no es el caso, ni siquiera podremos leer las Escrituras. No debemos pensar que nuestro estudio de la Biblia es escaso, debido a que no contamos con la persona que nos pueda enseñar. Debemos reconocer que el problema está en nosotros, pues nuestros pensamientos no han sido subyugados por Dios. Tan pronto como somos quebrantados, nuestras actividades y conceptos cesan,
comenzamos a tocar el pensamiento del Señor de manera gradual, y seguimos la línea de pensamiento que inspiró a los escritores bíblicos, hasta llegar a pensar como ellos. Para entrar en el pensamiento de la Biblia, es indispensable que nuestro hombre exterior sea quebrantado y deje así de ser un obstáculo para Dios.


Al estudiar la Biblia nuestros pensamientos deben compenetrarse con los de los escritores bíblicos y con los del Espíritu Santo, pero éste es sólo el primer paso. Si no damos este paso no podemos estudiar la Biblia; no obstante, aun después de darlo es posible leer la Biblia incorrectamente. La Biblia consta de pensamientos o enseñanzas, pero su aspecto más importante es que el Espíritu de Dios es liberado por medio de ella. Esta fue la experiencia que tuvieron Pedro, Juan, Mateo, Marcos y los demás escritores. Mientras estos hombres escribían bajo la inspiración del Espíritu Santo, seguían un delineamiento específico; con todo, sus espíritus iban ligados a la inspiración que recibían del Espíritu Santo. El mundo no puede entender que el Espíritu está detrás de la Escritura. Cuando el Espíritu es liberado es como si los profetas mismos estuvieran vivos y se dirigieran a nosotros una vez más. Si los oímos hoy, vemos que lo que dicen no sólo consta de palabras e ideas, sino de algo más, algo misterioso e inexplicable, que sabemos, en lo más recóndito de nuestro ser, es el Espíritu. Así que la Biblia es más que palabras; es la liberación del Espíritu. Por lo tanto, el requisito más básico y crucial al estudiar la Biblia es liberar nuestro espíritu para tocar el espíritu que está en ella. Sólo así podremos entender realmente la Palabra de Dios.

Supongamos que un niño travieso rompe un vidrio de la casa de un vecino. El dueño de la vivienda sale y lo regaña duramente. Cuando la madre del niño se entera de la travesura, también ella lo amonesta. Aunque ambos regañan al muchacho, hay una marcada diferencia entre el regaño del vecino y el de la madre. El dueño de la casa lo regaña ásperamente con un espíritu de ira, mientras que la madre lo hace en amor, esperando instruir y educar a su hijo. Los espíritus de ambos son completamente diferentes.

Aunque éste es un ejemplo sencillo, nos da luz para entender este principio. El Espíritu que inspiró la Biblia es mucho mayor que el "espíritu" de este ejemplo. Es el Espíritu eterno y el mismo que permanece con nosotros. La Palabra de Dios está impregnada de este Espíritu. Cuando nuestro hombre exterior ha sido quebrantado y nuestro espíritu es liberado, no sólo nuestros pensamientos serán uno con el pensamiento de la Palabra, sino que todo nuestro ser tocará el Espíritu mismo de la Biblia. Pero si no liberamos nuestro espíritu, y permanecemos aislados del espíritu de los autores de la Biblia, nunca entenderemos cabalmente la Palabra de Dios, y ésta será sólo letra muerta en nuestras manos. Por lo tanto, debemos recalcar una vez más la importancia de que nuestro hombre exterior sea quebrantado, pues sólo así nuestros pensamientos serán fructíferos, nuestro espíritu será liberado y no restringiremos a Dios ni seremos un obstáculo para El. Inclusive mientras estudiamos la Biblia estorbamos a Dios y lo limitamos.

El ministerio de la Palabra

Por un lado, Dios desea que entendamos Su palabra, pues esto es básico para Su obra; por otro, El intenta depositar Sus palabras en nuestro espíritu, para que éstas sean la carga que ministremos a la iglesia. En Hechos 6:4 dice: "Y nosotros perseveraremos en la oración y en el ministerio de la palabra". Ministrar equivale a servir; esto significa que el ministerio de la Palabra de Dios es un servicio que se da a los hombres.

26/05/09

ES NECESARIO QUE EL FRASCO DE ALABASTRO SEA QUEBRADO

exterior.jpegLa Biblia habla del ungüento de nardo puro (Jn. 12:3). La Palabra de Dios usa
intencionalmente el adjetivo puro. Este es un ungüento de nardo puro, algo
verdaderamente espiritual. No obstante, a menos que el frasco de alabastro
fuera quebrado, el ungüento de nardo puro no podía ser liberado. Es extraño
que mucha gente valore más el frasco de alabastro que el ungüento. De la misma manera, muchos piensan que su hombre exterior es más valioso que su hombre interior. Este es el problema que enfrenta la iglesia en la actualidad. Es posible que valoremos demasiado nuestra propia sabiduría y pensemos que somos superiores. Otros pueden estimar sus emociones y creer que son personas excepcionales. Muchos otros se valoran exageradamente a sí mismos y creen que son mejores que los demás. Piensan que su elocuencia, sus capacidades, su
discernimiento y juicio, son mejores que los de otros. Pero debemos saber que no somos coleccionistas de antigüedades, ni admiradores de frascos de
alabastro, sino que buscamos el aroma del ungüento. Si la parte exterior no se quiebra, el contenido no puede salir. Ni nosotros ni la iglesia podremos seguir adelante. No debemos seguir protegiéndonos tanto a nosotros mismos.

El Espíritu Santo nunca ha dejado de obrar en los creyentes. Muchos pueden
dar testimonio de la manera en que la obra de Dios nunca se ha detenido en
ellos. Ellos enfrentan una prueba tras otra, un incidente tras otro. El Espíritu
Santo tiene una sola meta en toda Su obra de disciplina: quebrantar y deshacer al hombre exterior, para que el hombre interior encuentre salida. Pero nuestro problema es que tan pronto enfrentamos una pequeña dificultad, murmuramos, y cuando sufrimos alguna pequeña derrota nos quejamos. El Señor ha preparado un camino para nosotros y está dispuesto a usarnos. Pero tan pronto como Su mano nos toca, nos sentimos tristes. Alegamos con El o nos quejamos ante El por todo. Desde el día en que fuimos salvos, el Señor ha estado obrando en nosotros de muchas formas, con el propósito de quebrantar nuestro yo. Lo sepamos o no, la meta del Señor siempre es la misma: quebrantar nuestro hombre exterior.

EXTRAIDO DE: "EL QUEBRANTAMIENTO DEL HOMBRE EXTERIOR Y LA LIBERACION DEL ESPIRITU"  - WATCHMAN NEE

24/05/08

NO AMEIS AL MUNDO (Parte II)

Comparto con uds. otro fragmento del libro "No Ameís al Mundo" escrito por
Watchman Nee, espero les sea de bendición y redunde en una mejor calidad de vida
cristiana, imprescindible para los tiempos que estamos viviendo. 

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"Nuestro Señor Jesús ha logrado aquello que debió hacer el hombre en la tierra para Dios.
El gustó la muerte "por todo" (así lo implica el original griego —no sólo por todo hombre).
Esto es, no fue por la redención del hombre solamente que El murió sino por la de toda
la creación y, remontándonos más atrás, para la recuperación del propósito del Padre en
deshacer completamente todo el orden satánico del mundo.

De modo que hoy la Iglesia tiene una responsabilidad definitiva ante Dios para registrar
la victoria de Cristo en el territorio del diablo.
Si ha de haber un testimonio a lo principados y potestades, si el impacto de la soberania
de Cristo por medio de su cruz se ha de registrar en el reino espiritual, sólo podrá
efectuarse en la medida que la base judicial del "pretendiente" de la raza es enfrentada,
quitada y repudiada por esa misma cruz.
Pues el objeto de Dios todavía es que el
hombre "se enseñoree".

Nuestra obra para El no cesa con la proclamación de un Evangelio que fue designado
simplemente para deshacer los efectos de Génesis 3, aunque en sí una obra maravillosa.


Dios desea también llevarnos más atrás de Génesis 1. El quiere que nosotros en Cristo
retomemos el dominio moral sobre su enemigo que estaba allí a la vista, y así restaurarle
efectivamente la tierra a El. Esto es bien cierto porque, como nos dice Pablo, "el anhelo
ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios" (Ro. 8:19).
El Evangelio de salvación es necesario y vital para poder suplir la necesidad del hombre.
Pero sí como siervos de Dios estamos trabajando sólo para otros, estamos errando la
primer meta de Dios en la creación que era suplir no sólo la necesidad del hombre sino
la suya propia...

... De modo que si hoy hemos de satisfacer esa necesidad de Dios
debemos avanzar un paso más y tratar con Satanás mismo. Debemos robarle su poder,
expulsarlo de su territorio, saquearle sus bienes y liberar a sus cautivos: para Dios.

La cuestión no es meramente: ¿Qué estamos haciendo para ganar almas?
Más bien es: ¿Qué estamos haciendo en el territorio de los principados y potestades?
Para esto es necesario pagar un precio.

Es posible a menudo mover a los hombres cuando es absolutamente imposible mover
a Satanás.
La verdad es que cuesta mucho más lidiar con Satanás que ganar almas.
Demanda un espíritu completamente dedicado a Dios que en sí mismo depriva
efectivamente a Satanás de cualquier base moral que él pueda reclamar en
nosotros. Esto es lo que cuesta. Dios en su amor misericordioso por los perdidos
puede a menudo pasar de lado y disimular en sus siervos lo que uno podría con
justicia considerar como espantosa debilidad y fracaso.
Si bien puede hacer esto con el ganador de almas, en cuanto a nuestros tratos con
el diablo es otra cosa completamente distinta.

Los espíritus malignos pueden ver a través del testimonio del hombre. Ellos
saben cuándo está comprometido por hacerlo a medias o con falta de sinceridad.
Ellos saben cuándo estamos reteniendo parte del precio. Mirándonos no se hacen ilusión
alguna en cuanto a quiénes pueden desafiar o ignorar con seguridad; y a la inversa,
también saben perfectamente contra quiénes son impotentes:

"A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?" (Hch. 19:15).

Porque creen, saben cuándo temblar. Y permítaseme decir esto:
ya que nuestra tarea más importante es su derrota, es siempre mejor que tengamos
el testimonio de los poderes malignos que la alabanza de los hombres.


Pero el precio de este testimonio a los principados y potestades es, repito, una
fidelidad total e incondicional a Dios. ...

De modo que lo digo nuevamente: la demanda es muy alta. ¿Estamos tú y yo aquí en la
tierra totalmente entregados a Dios mismo? Y por ser esto así, ¿estamos gustando ya los
poderes de ese glorioso siglo venidero?
¿Estamos reclamando territorio del príncipe de este mundo para Aquél a quien por
derecho le pertenece?"

19/04/08

NO AMEIS AL MUNDO (Parte I)

845fd4c3b8e22c6460b77e017d3bd396.jpgEn el libro "No ameís al mundo" Watchman Nee, trata temas muy interesantes para el cristiano moderno.  A pesar de haber dicho estas palabras hace algunos años, las mismas  han cobrado vigencia a partir de la realidad que vive la iglesia en estos días.  Al leer este fragmento comprenderás algunas cosas que ya han sucedido en otras generaciones y que han quedado como testimonio para que aprendamos de ellas.

"Hemos visto a la Iglesia como una fuente de constante irritación para Satanás causándole una aguda molestia y limitando su libertad de movimiento. Aunque está en el mundo, la Iglesia no sólo rehúsa ayudar en su construcción sino persiste en pronunciar juicio sobre él.

Pero si esto es verdad, si la Iglesia es siempre una fuente de irritación al mundo, entonces de igual modo el mundo es una fuente de constante tristeza para la Iglesia. Y ya que el mundo está siempre desarrollándose, su poder de entristecer al pueblo de Dios va siempre en aumento; en verdad la Iglesia tiene que enfrentar una fuerza mayor en el mundo hoy día de la que tuvo que enfrentar en los primeros tiempos. En aquella época los hijos de Dios se enfrentaban con persecución abierta manifestada en el maltrato físico de sus personas (Hch. 12; 2 Co. 11). Siempre chocaban con lo material, lo tangible. Ahora el problema más grande que enfrentan en el mundo es más sutil, una fuerza intangible, espiritualmente maligna, detrás de las cosas materiales. El impacto de esa fuerza espiritual hoy día es mucho mayor que en aquellos tiempos. Mientras que por un lado es verdad que el pecado y la violencia serán mayores que nunca al fin de esta era, se ve claramente también en la Palabra de Dios que no es específicamente contra estas cosas que la Iglesia tendrá que luchar, sino contra la atracción espiritual de cosas mucho más sencillas y cotidianas. "Como fue en los días de Noé, así también será en los dias del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo como sucedió en los días de Lot, comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos" (Le. 17:26-29).

El énfasis que hace Jesús aquí no es que estas cosas —comida, casamiento, comercio, agricultura, ingeniería— eran características sobresalientes de los días de Lot y de Noé, sino que serán características de los últimos días. "Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste" (v. 30); éste es el punto crucial. Pues estas cosas no son de por sí pecaminosas; simplemente son cosas mundanas. ¿Cuándo se ha dado tanta atención a la buena vida como en nuestros días? El alimento y el vestido han llegado a ser la preocupación especial de los hijos de Dios. ¿Qué comeremos? ¿Qué beberemos? ¿Con qué nos vestiremos? Para muchos estos son los únicos temas de conversación. Hay un poder que nos obliga a considerar estas cosas; nuestra misma existencia demanda que les prestemos atención.
Sin embargo, las Escrituras nos advierten que "el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia", etc. Nos insta a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y nos asegura que al hacer esto, todas estas cosas nos serán añadidas. Nos exhorta a no tener cuidado, a no preocuparnos por la comida o el vestido, pues si Dios cuida de las flores del campo y de las aves del cielo, ¿no cuidará aún más de nosotros, su pueblo? Pero a juzgar por nuestras ansiedades parecería que ellos reciben cuidados, j pero nosotros no!
He aquí el punto que necesita un especial énfasis. Esta condición es anormal. La atención indebida a la comida y la bebida, en cualquiera de los extremos ya sea de subsistencia o lujo, que caracteriza a tantos creyentes en estos días, dista mucho de ser normal; es sobrenatural. Pues no nos enfrentamos aquí con un mero asunto de comida y bebida; nos enfrentamos con demonios. Satanás concibió y ahora controla el orden mundano y está dispuesto a utilizar poder demoníaco por medio de las cosas mundanas para atraernos al mundo. El presente estado de cosas no puede explicarse de otra manera. ¡Oh, que los hijos de Dios despertaran a este hecho! En tiempos pasados los santos de Dios enfrentaron toda suerte de dificultades, y sin embargo en medio de la opresión alzaban los ojos y confiaban en Dios. En las presiones de hoy día, sin embargo, están tan confundidos y turbados que parece serles imposible confiar en El.
¡Es fundamental que comprendamos el origen satánico de toda esta opresión y confusión!"

27/06/07

EL PODER OCULTO DEL ALMA

 

982e4afe452e2bda53e4bd8db6de332d.jpgQuiero presentar este material que me ha llegado a través 
de un hermano en la fe que se mantiene en 
la brecha sobre asuntos que hacen a la pureza de la doctrina.

El material originalmente está publicado en 
www.tiempodevictoria.com.ar 
desarrollada por el hno. Nestor Martinez de Rosario.  Recomiendo enérgicamente visitar esa web y escuchar 
sus programas radiales.

Lo que presento aqui es un compendio de articulos publicados en el año 1933 cuyo autor es Watchman Nee, según algunos comentarios que he leído este material contiene un alto nivel de revelación sobre los asuntos del espíritu, alma y cuerpo y a mas de uno le vendría muy bien escudriñarlo.

Te invito a que lo leas, no te dejes abrumar por la cantidad de 
páginas ya que es muy dínamico para la lectura y la 
aplicación inmediata.

Comprenderás el daño que le han hecho a la iglesia los ministerios orientados al ALMA.

¡No serás el mismo luego de leer este compendio! 

EL OCULTO PODER DEL ALMA.zip

Atención esta comprimido con WinZip 

 

 

24/06/07

PSICOLOGÍA

Extraído de El Hombre Espiritual - Autor: Watchman Nee (escrito en 1933)

Veamos ahora este asunto científicamente. El campo de la psicología ha emprendido pesquisas sin precedentes en la era moderna. ¿Qué es la psicología? La propia palabra en sí es una combinación de dos palabras griegas: “psique”, que significa alma, y “logos”, que significa discurso.

Por lo tanto, psicología es la “ciencia del alma”. La pesquisa utilizada por los cientistas modernos es apenas un sondeo en la parte del alma de nuestro ser. Se limita a esa parte, no llegando a tocar el espíritu.


Comentario de Nestor Martinez (Rosario - Argentina) Puede conocer mas de su ministerio en: http://www.tiempodevictoria.com.ar

Atención con este esclarecimiento a un tema que por mucho tiempo ha preocupado a unos y a otros. Por un lado, ciertos grupos demasiado extremistas combatiendo a la psicología en cualquiera de sus expresiones y personas. Por el otro, permisivos incorporándolos a la iglesia como parte imprescindibles de ciertos ministerios de aconsejamiento.

Lo cierto es que Nee aquí explicita con meridiana claridad y a partir de la significación misma de la palabra que da nombre a esta ciencia, que ella es un mecanismo de los tantos que la actual iglesia, - Eminentemente ministradora del alma -, adoptó como “servicio” especial.

26/11/06

MENTE RENOVADA

Si los creyentes aprendieran a distinguir la renovación del corazón de la renovación de la cabeza no cometerían la equivocación de creer en el hombre. ¡Los cristianos deberían comprender que, incluso cuando uno mantiene la relación mas intima con Dios, es posible que, sin darse cuenta. haya aceptado las sugerencias de Satanás en su mente. lo cual es causa de errores en su conducta, palabras y puntos de vista!

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Aparte de la simple enseñanza de la Biblia, no hay palabras de los hombres que sean enteramente dignas de confianza. No hemos de vivir por las palabras del hombre simplemente porque admiramos o respetamos a este hombre. Sus expresiones y su conducta pueden ser muy santas, pero su pensamiento puede no ser espiritual. Por tanto, lo que observamos no es su hablar o su comportamiento, sino su mente.

Si creemos que lo que dice aquel hombre es la verdad de Dios, por su conducta en la vida, haríamos de las palabras y la conducta de un hombre nuestro estándar de la verdad en vez de buscarlo en la Biblia.

¡La historia está llena de casos de creyentes santificados que propagaban herejías! La explicación simple de ello es que sus corazones eran renovados, pero sus mentes permanecían viejas. Reconocemos. indudablemente, que la vida es más importante que el conocimiento. Realmente, la primera es un millar de veces de más consecuencia que el último. No obstante, después de algún crecimiento en la vida, es esencial buscar el conocimiento que procede de una mente renovada. Deberíamos ver lo urgente que es que tanto el corazón como la mente sean los dos renovados. Si la mente de un cristiano no es renovada, su vida se verá obligada a ser unilateral y estrecha. El obrar pasa a ser casi imposible para él La enseñanza popular hoy en día pone énfasis en que ha de haber amor, paciencia, humildad y otras cosas así en la vida cristiana. Estos rasgos del corazón son altamente significativos, puesto que no hay nada que pueda reemplazarlos. Sin embargo, ¿podemos considerar que éstos cubren todas nuestras necesidades?

EXTRAIDO DEL LIBRO "EL HOMBRE ESPIRITUAL (PARTE 3)" - WATCHMAN NEE
ANALISIS DE ALMA Y CUERPO.
EDITORIAL CLIE