13/05/07

LA PRUEBA MAS SEGURA DE AVIVAMIENTO

En un alma, iglesia o ciudad es un deseo profundo de la Palabra de Dios. Los cristianos descarriados no
quieren oír la Palabra, pues les aburre. Lo que quieren es diversión. Los predicadores descarriados no predican mucho de la Palabra de Dios; al contrario dan sermones cortos. No predican la ley porque eso produce convicción y sacude la iglesia. Hace que los transigentes se retuerzan. Donde obra el Espíritu Santo, la gente de las bancas clama por la Palabra.

(Fragmento extraído del Cap. 3 de "Exhortación a la Iglesia" de David Wilkerson, Ed. Vida)

Tomado de: http://lomismodesiempreno.blogspot.com/