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lutero

  • LA JUSTICIA DE DIOS

    Fragmento extraído de "Obras completas de Lutéro" – 1545 – autobiográfico citado por Michael A. Mullet en su libro “Martín Lutero” Ed. Vergara - ISBN: 9789501524307

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  • LA LIBERTAD DEL CRISTIANO

    6190218e0f10cbdaf0f2cf1a3f498df4.jpgCOMPARTO CON LOS LECTORES UN PÁRRAFO ESCRITO
    POR MARTÍN LUTERO EN EL AÑO 1520, CREO QUE 
    COMO NUNCA ESTAS PALABRAS COBRAN 
    VIGENCIA EN NUESTROS TIEMPOS.  

    ASI COMO YA LO ADELANTABA SALOMON, NADA 
    HAY NUEVO BAJO EL SOL, PARECE SER QUE LA
    HUMANIDAD ESTÁ ENTREGADA A REPETIR CIERTOS 
    PATRONES QUE GENERACIONES ANTERIORES
    HABÍAN DESARRAIGADO.  LUTERO ADVIERTE CON 
    PALABRAS QUE MODIFICARON UNA TENDENCIA
    DE 1500 AÑOS, Y HOY, TAN SOLO 500 AÑOS
    DESPUÉS ESTAMOS BAJO LA MISMA REALIDAD DE
    LA CUAL NOS ADVERTÍA ESTE HOMBRE DE DIOS.
     

    (PÁRRAFO 17)

    Quizá preguntes:

    si todos somos sacerdotes, ¿qué diferencia existirá entre laicos y sacerdotes en la cristiandad?

    Respondo: se han deteriorado hasta tal punto hoy en día los términos de «sacerdote», «clérigo», «fraile» y similares, que se ha llegado al extremo injusto de aplicar algo propio de muchos sólo a esos pocos que se denominan «eclesiásticos». Ninguna distinción establece la sagrada Escritura, a no ser que a los iniciados y a los ordenados los llama ministros, siervos, ecónomos, es decir, ministros, siervos, dispensadores que tienen la obligación de predicar a Cristo, la fe y la libertad cristiana a los demás.

    Ahora bien, aunque todos seamos igualmente sacerdotes, no todos podemos servir, dispensar y predicar. Por eso dice san Pablo (1 Cor 4): «Queremos que se nos considere sólo como siervos de Cristo y dispensadores del evangelio» .

    Pero en nuestros días esta función ha desembocado en un señorío, en un poder mundano, externo, tan fuerte y tremendo que ni equipararse puede a ninguna potestad civil, como si los laicos no fuesen cristianos. De esta forma ha desaparecido la comprensión de la gracia cristiana, de la libertad, de la fe, de cuanto Cristo nos ha donado, de Cristo mismo, y lo han suplantado por innumerables leyes humanas, por obras, tornándose en siervos de los hombres más viles de la tierra.

  • PABLO, APOSTOL

    En su comentario de la Carta de Pablo a los Gálatas, Martín Lutero 
    introduce al capítulo 1 haciendo referencia al apostolado de Pablo, 
    y entre otras cosas dice que apostol significa enviado, tal como la
    mayoría ya sabe hoy en día, y a esto agrega lo siguiente: 

    "Más importancia que esto tiene el hecho de que «apóstol» es un título modesto, pero -cosa que es de admirar-
    a la vez también elevado y venerable, un nombre que expresa notable humildad aparejada con grandeza. La humildad radica en que el apóstol es un enviado, con lo que se pone de manifiesto que está en relación de dependencia, servidumbre y obediencia, y se excluye además que alguien se deje seducir por este nombre como
    por un título honorífico, para depositar en él su confianza y gloriarse en él. Antes bien, el apóstol, por el mismo nombre de su oficio como «enviado», debe sentirse dirigido inmediatamente hacia el que lo envía y de quien
    procede la majestad y prominencia del enviado y siervo que hacen que éste sea recibido con reverencia.
    ¡Cuán distinta es la situación en nuestros días en que los nombres de «apostolado», «episcopado» y otros
    llegaron a significar paulatinamente no un servicio sino una dignidad y autoridad!
    A tales personas Cristo les
    da en Juan 10 (v. 8) el nombre opuesto: en vez de «enviados» los llama «hombres que vinieron», en otras
    palabras, más claras aún, «ladrones y salteadores», por cuanto en lugar de traer la palabra del que los envía
    con el encargo de apacentar con ella a las ovejas, no buscan sino su propio beneficio en aras del cual sacrifican
    a las ovejas. «Todos los que vinieron», dice Cristo, esto es, todos los que no fueron enviados, «son ladrones y salteadores»."

    Luego añade: 

    "Lo mismo expresa el apóstol en Romanos 10 (v. 15): «¿Cómo predicarán si no fueron enviados?» ¡Oh, que
    también en el siglo nuestro los pastores y dirigentes del pueblo cristiano tomaran bien a pechos estas
    enseñanzas! En efecto: ¿quién puede predicar a menos que sea un apóstol (un enviado)? ¿Quién empero es
    un apóstol sino el que trae la palabra de Dios? Y ¿quién puede traer la palabra de Dios sino aquel que ha
    prestado oídos a Dios? Pero al que se viene con enseñanzas de su propia cosecha, o extraídas de leyes y
    decretos humanos, o basadas en la sabiduría de los filósofos ¿puede llamarse a éste un apóstol? De ninguna manera, sino que es un hombre que viene por cuenta propia, un ladrón, un salteador, un destructor y asesino
    de las almas."

     

  • GALATAS CAP. 1

    0791646b90437262ad28fe9253ec7f0c.jpegEn la fecunda producción literaria de Lutero son pocos lo trabajos específicamente exegéticos. Constituyen el resultado de cursos dictados en la universidad de Wittemberg, que le dieron gran renombre. Sin embargo, Lutero no acostumbraba publicarlos personalmente, a excepción del Comentario de la carta a los Gálatas.

    El hecho de que Lutero se ocupara de publicar el Comentario de la carta a los Gálatas poco después de concluido su curso sobre este escrito paulino en la universidad, indica claramente la importancia que el Reformador le asignaba. La primera edición apareció en 1519. En 1523 salió una segunda edición, revisada por el autor con la asistencia de su colega y colaborador Melanchton.

    Si bien Lutero se dedicó sólo esporádicamente a estudios exegéticos, sus comentarios bíblicos constituyen un material de referencia obligatorio para todos cuantos traten de comprender su actividad reformadora. Es que en ellos se halla la fuente que determinó su reflexión teológica y su actuar en la reorganización de la iglesia. 

    BAJAR EL CAPITULO 1 EN FORMATO PDF (ZIPEADO) 

    galatas_cap_01.zip

  • LA CONTROVERSIA

    Extraigo un párrafo de este estudio publicado en www.altisimo.net. Una historia que siempre me inspira y creo que debiera inspirar a cada uno de nosotros, en primer lugar, para luchar contra nuestras propias corrupciones, (el pecado que mora en mi, decia Pablo), y luego estar aptos para denunciar (2da Cor 10:6) toda desobediencia.

    Te animo a leer este fragmento, puedes encontrarlo completo en la direccion que anteriormente informe.


    Las iglesias evangélicas dicen ser los herederos de la Reforma. Pero muchos evangélicos hoy no tienen idea de qué se trató en la Reforma. Con este estudio deseo llenar este vacío, y a la vez aplicar algunos principios de la Reforma a la situación actual.
    Quiero además demostrar que Lutero, si volviera a aparecer hoy, tendría todavía que decir muchas de las mismas cosas que dijo en su tiempo - pero hoy tendría que decirlo también a las iglesias evangélicas.


    La controversia comienza

    En ese tiempo, el fraile Juan Tetzel viajaba por las regiones donde vivía Lutero, para vender indulgencias. La iglesia católica enseñaba que aun los cristianos salvos y perdonados, después de su muerte tenían que sufrir castigos en el purgatorio; y que las indulgencias tenían el poder de acortar o aliviar estos castigos. En ese tiempo, el papa necesitaba dinero para construir la basílica de San Pedro en Roma. Por eso aumentaban los esfuerzos de vender indulgencias. El propósito era, obviamente, recaudar dinero para el papa.

    Tetzel y sus seguidores manipulaban a la gente, describiendo las torturas que sus padres o abuelos muertos tenían que sufrir (supuestamente) en el purgatorio, y diciendo que era una crueldad dejarlos sufrir de esta manera, si la compra de una indulgencia podría liberarles. De esta manera, aun personas muy pobres, o que tenían familiares pobres a mantener, dieron su dinero para indulgencias, en vez de atender las necesidades de sus familias.

    En los años 1516 y 1517, Lutero empezó a predicar contra la venta de indulgencias. El ya había comprendido que el perdón de Dios no se puede comprar con dinero; sino que el perdón de Dios viene por el arrepentimiento y la fe. Y también se molestó por los abusos cometidos por Tetzel y sus seguidores (que ya habían causado bastante malestar entre el pueblo).

    Después se decidió Lutero a ganar más publicidad, e invitó a una disputación pública sobre las indulgencias. Esta invitación la hizo en forma de "95 tesis" (propuestas para ser discutidas), las que clavó a la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg (que servía a la vez como periódico mural de la universidad).
    Lutero mismo fue sorprendido de cuán rápido estas tesis se difundieron: dentro de dos semanas ya estaban conocidas en toda Alemania. Quien se interesaba en ellas, era sobre todo el "pueblo común", la gente que sufría bajo la explotación por parte de la iglesia.

    Los teólogos y líderes de la iglesia tardaron más en responder. Y su respuesta no fue la que Lutero esperaba: No se dirigían al tema de las tesis (los abusos en la venta de indulgencias); mas bien acusaron a Lutero de oponerse contra la autoridad del papa. (En realidad, en las "95 tesis" él todavía no cuestionaba de ninguna manera la autoridad del papa. Solo declaraba que la gracia de Dios en el evangelio era muy superior a las indulgencias del papa.) Su opositor más prominente, un cierto doctor Eck, dijo que Lutero enseñaba igual como Juan Hus (que había sido condenado por el Concilio de Constanza), y que por tanto Lutero era un hereje.

    Esto fue conocido en Roma, y durante los años siguientes, Lutero tuvo que enfrentarse varias veces con teólogos enviados por el papa. Estos enviados tenían una sola intención: conseguir que Lutero se retractase de sus escritos. En ningún momento estaban interesados en una discusión abierta.

    Lutero estaba convencido de que las acusaciones en su contra eran un error. El todavía no dudaba de la integridad del papa mismo. Aunque algunos de los enviados del papa actuaban de manera abusiva, y la corte de Roma estaba sumamente corrompida, Lutero suponía que el papa no aprobaba este comportamiento. Todavía en 1520, él se dirigió al papa con estas palabras:

    "Por tanto, excelentísimo Leo, le imploro a aceptar mi defensa, hecha en esta carta, y a dejarse convencer de que yo nunca he pensado algo malo acerca de su persona; y que deseo que la bendición eterna sea la parte suya ...
    Pero de esto me indigné, que el pueblo de Cristo sea engañado bajo el nombre de Ud. y bajo el pretexto de la iglesia de Roma ... Mientras Ud, Leo, está sentado como un cordero, como Daniel en medio de los leones ... ¿Qué oposición puede Ud. solo hacer contra estos males monstruosos? ... Siempre me entristecí de que Ud, excelentísimo Leo, que hubiera merecido una época mejor, fue hecho pontífice en estos tiempos. Pues la corte romana no es digna de Ud... Vea Ud, Leo, mi padre, con qué propósito me he precipitado contra esta sede de pestilencia (la corte de Roma). Estoy tan lejos de sentir alguna ira contra su persona, que incluso esperé ganar el favor de Ud., y ayudarle en su bienestar, al golpear vigorosamente esta prisión suya... Quizás estoy desvergonzadamente audaz al intentar enseñar a una cabeza tan grande como Ud, por quien todos los hombres deberían ser enseñados, y de quien los tronos de los jueces reciben su sentencia; pero estoy imitando a San Bernardo en su libro 'Consideraciones' dirigido al (papa) Eugenio, un libro que cada pontífice debería conocer de memoria. ..."

    En respuesta, el papa excomulgó a Lutero
    . Parece que solo entonces comprendió Lutero que aun el papa mismo, junto con los demás líderes, aprobaba y promovía la corrupción dentro de la iglesia.

    La enseñanza que sacamos de esta historia, es triste: Cuando aparece corrupción en la iglesia, las cosas nunca son tan malas como parecen - ¡son peores todavía! Apelar a autoridades superiores raras veces trae resultados. Casi siempre, las autoridades superiores ya se han puesto de acuerdo con las inferiores, y están de acuerdo con sus abusos.

    "Maldito el varón que confía en el hombre" (por más que sea el líder máximo de una iglesia) "y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová." (Jeremías 17:5)

  • FELIPE MELANCTON

    medium_images.jpegEl comentario del mismo Lutero acerca del papel jugado por Melancton en la Reforma Alemana es digno de ser citado. Dice él:

    «Yo he nacido para ser un rudo polemista; yo limpio el terreno, arranco los hierbajos, lleno los hoyos y allano los caminos.

    Pero edificar, plantar, sembrar y regar, adornar el país, le pertenece, por la gracia de Dios, a Felipe Melancton.»

    Extraido de "HISTORIA DE LA IGLESIA" de G. H. S. PRICE