25/08/08
TARSIS (O COMO ALEJARSE DE SU PRESENCIA)
Leemos en la Palabra de Dios el conocido relato de la vida del profeta Jonás.
Desde pequeños la hemos escuchado tantas veces que hoy vale la pena leerla detenidamente para que, de algún modo, podamos quitarle el velo que quizás el lenguaje infantil le ha colocado.
En los primeros tres versículos tenemos suficiente como para meditar un largo rato.
Jonás recibe el llamado del Señor para ir hacia Ninive pero, dice la Palabra, que en cambio el se levantó para huir de la “presencia de Jehová” (v3)
Que llamativo es que quien relata lo exprese de esta manera. No nos dice que Jonás se rehusó a ir a Ninive, aunque esa era la consecuencia directa, sino que afirma claramente que el quería huir de la “presencia de Jehová”. Con ese pensamiento anidado en su mente es que elige Tarsis como destino.
Creo que cada uno de nosotros tomamos decisiones que, si bien al principio parecen ser casuales, finalmente notamos que responden a lo que tenemos en el corazón.
Geográficamente Tarsis se ubicaba en el extremo opuesto a Ninive, esto ilustra como se manifiesta la desobediencia, siempre es en sentido contrario a la voluntad de Dios.
Pero prestemos atención a este detalle, Tarsis, según los historiadores, era una ciudad muy rica en oro, plata, marfil, minerales y animales. Según 1ra Reyes 10:22 desde allí Salomón recibía, cada tres años, barcos que traían un preciado cargamento.
"Porque el rey tenía en el mar una flota de naves de Tarsis, con la flota de Hiram. Una vez cada tres años venía la flota de Tarsis, y traía oro, plata, marfil, monos y pavos reales."
Si bien no es mi intención resaltar las alegorías por encima del mensaje concreto que tiene este libro profético no puedo dejar de considerar este detalle contextual que considero no es menor.
Pensémoslo de esta manera, Jonás, deseaba alejarse de la presencia de Dios, que mejor que ir a Tarsis, una tierra floreciente, abundante por donde la mire, una tierra que brindaba seguridad en vez de ir a una tierra corrompida, con destino de juicio y pronta a desaparecer como lo era Ninive.
Yo se que usted lo ha leído pero vuelva a leer estas palabras de Jesús que reproduce Mateo 16:4:
"La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás."
Pensemos: ¿Cuál es la señal del profeta Jonás?, (No pretendo desvirtuar la Palabra de Dios para justificar mi idea), se que la señal es que estuvo tres días en el vientre de un gran pez, de la misma manera Cristo estaría ese período de tiempo en el sepulcro, el mismo Jesús lo anticipaba y lo podemos leer en Mateo 12:39.
Pero considero que también es una señal para estos últimos días la actitud de Jonás porque es la misma que hoy vemos replicada en muchos siervos que se han alejado del propósito del llamado por ir tras las riquezas y los bienes de este mundo. Tal como Giezi, el siervo de Eliseo, que corrió en busca de la recompensa que su amo no había aceptado renunciando así a gozar de la “presencia de Dios” hoy son muchos los que persiguen esos mismos tesoros en vez de aguardar en paz la provisión salarial que Dios ha prometido a sus siervos dignos.
Hoy como ayer seguimos oyendo la clara advertencia que nos hace Jesús cuando nos dice: “Donde esté tu tesoro estará tu corazón”.
Hermanos, nada de lo que hagamos responde a una mera casualidad, todo, absolutamente todo lo que hacemos o decimos tiene su epicentro en el corazón. Lo creamos o no.
GUSTAVO FURNIER
AGO-08
12:56 Anotado en Mis Articulos | Permalink | Comentarios (4) | Email esto | Tags: tarsis, jonas, señal, tesoro, riquezas

