07/11/08
SATISFACCION
Gal 4:15 ¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais?
Los Gálatas eran tan humanos y tan cristianos como podemos ser nosotros hoy en día y quizás a través de este solo versículo quede expuesto el origen de muchas de las consecuencias que luego tuvieron que padecer.
No tenemos que esforzarnos demasiado para reconocer que en los comienzos de cualquier cosa que hacemos el nivel de satisfacción está muy por encima que aquel que, con el paso del tiempo, experimentamos. Sean cuales fueren las razones, la tendencia es mirar con un sesgo de menosprecio a aquello que alguna vez tuvimos por valioso.
Seguramente es parte de nuestro comportamiento humano y el ser cristianos, aparentemente, no nos exime de sucumbir en aquello que Pablo no dice pero si da por sobreentendido: LA INSATISFACCIÓN.
Es evidente que la satisfacción o insatisfacción no tienen relación con Dios. Dios, el centro de nuestra fe y en quien creemos aún sin haberle visto no nos decepcionará jamás.
Por lo cual debemos pensar entonces que la insatisfacción viene por otras causas en las cuales Dios no tiene absolutamente nada que ver. Ahí es donde debemos poner el foco y examinar nuestras vidas.
¿POR QUÉ PODEMOS SENTIRNOS INSATISFECHOS?
Por todo esto enumero aquí solo algunas de las razones por las que, desde mi punto de vista, podemos sentirnos de esta manera:
La manera en la que puedo (o no) ejercer mi ministerio.
Las actividades rutinarias.
La religiosidad.
La forma de culto en mi iglesia local.
Las relaciones personales.
Las decepciones acumuladas.
La soledad en el ministerio.
La falta de responsabilidad en los demás.
La falta de visión (profética) detrás de todo lo que hacemos.
Los objetivos impuestos que generalmente son inalcanzables.
La falta de claridad en los objetivos.
El orgullo personal que me hace ver a los demás como en inferioridad.
Etc, etc, etc.
Pero para cerrar el concepto.
Si el problema no es nuestra relación con Dios (deberíamos examinarla), entonces el problema es con nosotros y con nuestra forma de vida en Cristo.
Debo saber que la insatisfacción nace y muere en mi mismo y que ella puede llevarme a terminar en la carne.
Yo no he escrito esto para que a partir de hoy nos determinemos a nunca mas estar insatisfechos ¡NO!.
Lo que si quiero dejarte (y dejarme) es una especie de recordatorio, un llamado de atención, para que seamos sabios y decidamos vivir una vida en Cristo normal. Y para ello no tenemos que llamar la atención de Dios con grandes emprendimientos que mas tarde nos dejarán por el piso.
Termino con la otra parte del versículo:
“Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos.”
Dios no nos está pidiendo los ojos, ni nada de eso, el solo pide lo que dice en Miqueas 6:8 (harías bien en leerlo) y que te goces en El y solamente en EL.
Creo que Dios está esperando ver un pueblo sincero que no necesite de fuentes externas de satisfacción, PORQUE EL ES NUESTRA SATISFACCIÓN.
Gustavo Furnier
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