10/10/07

EL COMERCIO DEL EVANGELIO

ARTICULO PUBLICADO POR EL PASTOR PABLO CABALLERO 

LINK ORIGINAL: http://ungido.org/id109.html 

 

Mateo 10:9-10

No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento”.

Le pido a nuestro Padre Celestial que permita que ésta editorial nos haga reflexionar en lo que está sucediendo en medio de la iglesia cristiana de los tiempos modernos.

838941ff9467d67d363e80fd32be21e7.jpgEstas líneas no tiene el propósito de ofender, pero si una persona se siente ofendida, solo porque se dice una verdad delante de la cual muchos prefieren hacerse ciegos, solo le pido a Dios que le traiga a esa persona convicción en su corazón. Esta verdad tiene que decirse, ya no podemos seguir jugando este juego, y seguir ofendiendo a Dios como lo estamos haciendo.

La palabra ministro quiere decir uno que sirve, nunca ha querido decir uno que es servido.

La iglesia es una asamblea, una unión de miembros, el cuerpo de Cristo. La iglesia no es un centro de negocios, no es una discoteca, no es un lugar de entretenimiento, no es la plataforma de la fama. La iglesia es donde viene el que esta golpeado, el herido en el camino, el despreciado y el rechazado.

En la Biblia cuando alguien se hacia famoso era porque estaba dando la vida por el ministerio. La fama no venia por los títulos que esa persona llevaba, porque lo mismo Dios usaba a un apóstol como a un diacono. Acaso no era Felipe diacono? Acaso no fue llevado este por el Espíritu a donde el Eunuco? Acaso no fue un simple diacono quien bautizo al recién convertido?

Hoy día, los títulos son tan grandes que en lugar de ministros pareciéramos tener a jefes de estados. La retórica se vuelve que somos hijos de un rey, que somos embajadores del rey, que somos miembros del reino, pero el ejemplo del Rey de reyes fue el de nacer en un pesebre y el de limpiarle los pies a sus estudiantes. Hoy somos tan grandes, que se nos ha olvidado todo el concepto de la humildad, aquel que dice que nadie tenga mayor concepto de si del que debe de tener. Hoy en lugar de servir, tenemos que andar rodeados de escuderos.

El mercado de cantantes cristianos se ha hecho más comercial que el del mundo. Cantantes que nunca hubieran vendido más de dos discos en el mundo, en las iglesias se están haciendo ricos. Cuando uno los invita a participar en una actividad, primero pregunta cuantas personas van a ir, y lo siguiente que dicen, estos son mis requisitos. Ni siquiera preguntan a Dios si deben de ir o no. Sus respuestas están basadas en dinero y fama. Cantan que no quieren fama, pero después hacen hasta lo imposible por tenerla. Cuando se les paga lo que piden, van sin consultar a Dios. Además, si el pago es grande, dicen que fue Dios quien abrió la puerta.

Las exigencias para ser contratados ya no son disimuladas como en otro tiempo. Ya dicen lo que cobran y lo que exigen. Los pastores los contratamos con la esperanza de que nos llenen la iglesia, que traigan un avivamiento, pero el problema es que el que viene en la carne solo puede producir cosas de la carne. Al final decimos, fue tremendo, pero donde están los milagros, donde están los corazones tocados y cambiados para toda una vida, donde esta el avivamiento de esa conversión que lo entrega todo, que se rinde por completo al Dios de la Gloria.

Me da vergüenza, cuando leo los requisitos de estos llamados salmistas.

  • Boletos por X línea aérea.
  • Salida de tal aeropuerto.
  • Hospedaje, solo en hotel de primera.
  • Comidas solo en Restaurantes.
  • Solo Pastor de la iglesia se puede acercar al hotel.

Muchas emisoras de radio cristiana en Estados Unidos, hacen mas comercio cobrándole al cantante cristiano por poner sus canciones que por vender anuncios de publicidad, algo que es totalmente ilegal en este país. Si un cantante cristiano es demasiado espiritual, no ponen su música, su música tiene que ser comercial, y así mismo se lo dicen al salmista o cantante.

Las portadas de los discos cristianos parecen muchas veces ser sacadas de las mismas portadas mundanas.

Las iglesias se pasan todo el tiempo haciendo retiros, encuentros y conferencias, pero los precios de los mismos son exorbitantes. Ya no solo se procura cubrir gastos, sino que tiene que dejar ganancias. Y decimos que es para Dios.

El Cristo que yo conozco no es así. Mi Cristo comía con las viudas, conversaba con el necesitado, y no exigía nada a cambio, porque el no vino a que le dieran, el vino a dar, y dar hasta su vida.

El Pablo de la Biblia, El Pedro de la Biblia, no exigían comidas especiales, ni hospedaje, ni transporte especial, y ninguno de los ministros de hoy día es mas grande que estos dos hombres.

La Palabra dice que el obrero es digno de su salario. Yo he visto abusos por los pastores. Personas que no cobran y exigen, y a esas personas se les maltrata. Algo tiene que estar mal en esta iglesia moderna. Pastores que se llenan la boca diciendo que el pueblo es maldito si no diezma, pero ellos no diezman a nadie. Y cuando ofrendad, dan una ofrenda de pobreza al cantante cristiano, o predicador invitado y se quedan con el dinero de la ofrenda que se recolecto. Esto, además de ser vergonzoso, es robo.

A veces me pregunto si no seria mejor vivir en un mundo donde el legalismo era fortísimo pero donde los cristianos ayunaban, hacían vigilias, se humillaban buscando el rostro de Dios. Los predicadores no eran muy estudiados, casi a ninguno se le decía doctor, hablaban con gramática un poco fuera de lugar, pero la unción del Santo fluía por sus vidas. No había que estar diciendo griten ni salten, porque el poder de Dios se manifestaba no por psicología, sino por la Shequina Gloria de Jehová.

Basta ya de vender entradas, las puertas de cualquier evento cristiano tiene que estar abierto para todas las vidas. Basta ya de vender los ministerios, el manto quien lo pone es Dios y el hombre solo lo reconoce. Basta ya de darle tanto crédito al hombre, de exaltar tanto al hombre, basta ya. El único grande es EL.

Te aseguro consiervo mío, que por cada persona que no quiera hacer el trabajo, Dios levanta a dos más que si estén dispuestos a pagar un precio.

Volvamos al camino olvidado, volvamos al principio, a aquella iglesia que confiaba y dependía del poder de Dios, no son las palabras bonitas, no son los ritmos de seducción, no son los eventos, es el poder de Dios, Su Palabra Viva que llega a los corazones!

Dios mío, yo no quiero una iglesia de artistas. Yo no quiero ver a empresarios dirigiendo la obra tuya. Dios mío, no permitas que la farándula cristiana, los personajes de televisión, los empresarios astutos le roben tu gloria a tu iglesia. TUYO ES EL PODER Y LA GLORIA POR SIEMPRE. AMEN.


pastor Pablo Caballero

06/09/06

SEGUNDA VENIDA

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Hablamos acerca de la segunda venida de Cristo pero
la mitad del mundo no han escuchado acerca de su primera venida.

Oswald J. Smith
Biografía

31/08/06

MACER, EL GLADIADOR

medium_hombre_romano.jpgFragmento extraído del primer capítulo (El Coliseo) del libro "El Martir de las catacumbas"

...Seguidamente se le soltó un león. Este dio muestras de extrema ferocidad, aunque por su tamaño no salía de lo común. No cabía la menor duda de que el de Batavia no se igualaba a Macer. El león se lanzo sobre su victima, habiendo sido herido; pero, al lanzarse por segunda vez al ataque, agarro a su adversario, y literalmente lo despedazo. Entonces nuevamente fue sacado Macer, para quien fue tarea fácil acabar con el cachorro.

Y esta vez, mientras Macer permanecía de pie recibiendo los interminables aplausos, apareció un hombre por le lado opuesto. Era el africano. Su brazo herido ni siquiera había sido vendado sino que colgaba a su costado, completamente cubierto de sangre. Se encamino titubeando hacia Macer, con penosos pasos de agonía. Los romanos sabían que este había sido enviado sencillamente para que fuese muerto. Y el desventurado también lo sabia, porque conforme se acerco a su adversario, arrojo su espada y exclamo en una actitud mas bien de desesperación:

¡Mátame pronto! Líbrame del dolor.

Todos los espectadores a uno quedaron mudos de asombro al ver a Macer retroceder y arrojar al suelo su espada.
Todos seguían contemplando maravillados hasta lo sumo de silenciosos y su asombro fue tanto mayor cuando Macer volvió hacia el lugar donde se hallaba el Emperador, y levantando las manos muy alto clamo con voz clara que a todos alcanzó:

¡Augusto Emperador, yo soy cristiano! Yo peleare con fieras silvestres, pero jamás levantare mi mano contra mis semejantes, los hombres, sean del color que fueren. Yo moriré gustoso; pero ¡yo no matare!


Ante semejantes palabras y actitud se levanto un creciente murmullo.

¿Que quiere decir este? ¡Cristiano! ¿Cuando sucedió su conversión? – pregunto Marcelo.

Lúculo contesto, - supe que lo habían visitado en el calabozo los malditos cristianos, y que el se habría unido a esa despreciable secta, en la cual se halla reunida toda la faz de la humanidad. Es muy probable que se haya vuelto cristiano.

¿Y preferirá el morir antes que pelear?

Así suelen proceder aquellos fanáticos. La sorpresa de aquel populacho fue reemplazada por una ira salvaje.
Le indignaba que un mero gladiador se atreviera a decepcionarles. Los lacayos se apresuraron a intervenir para que la lucha continuara. Si en verdad Macer insistía en negarse a luchar debería sufrir todo el peso de las consecuencias.
Pero la firmeza del cristiano era inconmovible. Absolutamente desarmado avanzo hacia el africano, a quien el podía haber dejado muerto solamente con un golpe de su puño. El rostro del africano se había tornado en estos breves instantes cual de un feroz endemoniado. En sus siniestros ojos relumbraba una mezcla de sorpresa y regocijo loco.
Recogiendo su espada y asiéndola firmemente se dispuso al ataque con toda libertad, hundiéndola de un golpe en el corazón de Macer.

- ¡SEÑOR JESUS, RECIBE MI ESPIRITU!

Salieron esas palabras entre el torrente de sangre en medio del cual este humilde pero osado testigo de Cristo dejo la tierra, uniéndose al nobilísimo ejercito de mártires.