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cuantificar

  • CUANTIFICAR

    Por estos días estuve ocupándome de la lectura 1ra Crónicas 21 y su paralelo en 2da Samuel 24.

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  • CUANTIFICAR

    379efcc6cbf9e8c8b7dfb4ec3cd05b0a.jpegPor estos días estuve ocupándome de la lectura 1ra Crónicas 21 y su paralelo en 2da Samuel 24, (recomiendo enérgicamente su lectura), y basado en mi limitada comprensión de los mismos es que decidí escribir esta nueva entrada en el blog.
     
    Una vez mas con el ánimo de transmitir la carga y a la vez alertar a la iglesia ante la peligrosa influencia del sistema mundo mediante la proliferación de conceptos no-bíblicos.

    Hace algún tiempo atrás una persona que está sirviendo al Señor decía: “Estamos trabajando muy fuerte predicando en los hogares, ya que creemos fervientemente en el modelo de la iglesia primitiva”, palabras mas palabras menos eso fue lo que dijo, y para terminar agregó, “ya tenemos mas de doscientas casas abiertas”.

    Todos los seres humanos tenemos la tendencia de expresar con números todo lo que hacemos. Dice el niño alegremente: “Hoy me comí dos platos de fideos”.  Eso no es otra cosa que cuantificar.  Y cuantificar es pretender demostrar a través de los números que las cosas se están haciendo correctamente.

    Trasladando ese mismo concepto a la iglesia, oímos decir que una iglesia exitosa es aquella a la cual asiste mas gente.  Sabemos que no es asi.  Pero, ¿Sabemos que no es correcto utilizar métodos estadísticos y financieros para expresar la magnitud de lo que es espiritual? (Leer Cuerpo o Corporación)

    El mismo demonio pensaba asi cuando aún delante de Jesús afirmó: Mi nombre es Legión porque somos muchos. (Mr. 5:9)

    David quiso cuantificar a su pueblo. Si bien la razón no está expresada en el texto, sabemos que a Dios esto le molestó bastante.

    En mi país, cada cierto período de tiempo se realiza un censo total de la población. Durante algunos días los censistas recorren las casas relevando los datos que serán la materia prima de futuras estadísticas. Recuerdo que lo que mas captaba mi atención cuando era pequeño era la estampilla que dejaban adherida a la puerta de mi casa. Pero ahora, ya adulto, comprendo que censar es mas que contar gente. Censar (heb. pacád) también significa marcar, clasificar, señalar, inspeccionar y empadronar. Me temo que nada de esto le agrada a Dios mucho menos cuando es utilizado para expresar poderío.

    Aquel censo demoró mas de nueve meses, los resultados fueron claramente expresados, de alguna manera la gente fue clasificada, los datos fueron registrados y luego divulgados. Pero todo ese esfuerzo fue inútil y el final fue lamentable.

    Lo llamativo es que el texto declara que hubo dos tribus enteras que Dios las libró de ser “censadas” y permitame apoyarme en esto para cerrar esta reflexión.

    En este tiempo las cosas no son diferentes, todo el tiempo escuchamos que hay quienes caminan como ganaderos con su sello de hierro ardiente en sus manos queriendo "marcar" a los suyos y a través de sus números ejercer poder, pero déjame decirle que aún existe gente, (no puedo ni quiero saber cuantos son), que no están en los registros ni están en los planes de nadie, éstos se contentan con solo saber que sus nombres están inscritos en el libro de la vida y no en los "padrones" del hombre, son un remanente fiel que portará el verdadero mensaje de Cristo.

    Mientras los censistas espirituales andan sueltos haciendo números, reclutando y descartando gente, y mientras los líderes modernos siguen haciendo "marketing espiritual", hay algunos, que no llevan la marca de ninguna denominación, tampoco portan modernos logotipos congregacionales, sino que llevan en sus cuerpos las marcas de Cristo, su Señor, estos, tan solo estos, son los que, como desconocidos pero bien conocidos, trastornarán el mundo tal como lo hizo aquellos primeros.