24/10/08
CUANDO EL CLAMOR SE VUELVE EN CONTRA
No se si llegamos a tener plena consciencia de lo que sucede cuando clamamos a Dios por una nación en crisis.
Como creador y soberano, Dios se reserva el derecho de actuar conforme a su perfecta voluntad.
Leyendo al profeta Habacuc encuentro que el estaba clamando a Dios porque era agobiante el estado de su nación a causa de las iniquidades:
¿Hasta cuando clamaré y no oirás?
¿Hasta cuando tendré que continuar viendo estas cosas?
Destrucción, violencia, corrupción, injusticias, llenan la tierra y a mi me llenan de indignación, decía, entre otras cosas, el profeta.
Esto me llevó a revisar nuestras oraciones y reconocer que cuando clamamos a Dios por lo que ocurre en nuestra tierra muchas veces esperamos que la respuesta sea: “Yo lo resolveré”, cuando en realidad lo que nos toca es esperar a que El haga lo que desee hacer.
¿Le estaremos dando a Dios un indicio de lo que tiene que hacer o esperaremos a que El se manifieste a su manera?.
Por supuesto que Dios respondió a Habacuc diciéndole que iba movilizar a Babilonia y que ellos vendrían sobre Judá para destruirlos.
Si Dios hiciera eso hoy con nuestra nación diríamos, ¡Señor, estoy clamando por mi nación y en vez de salvarla permites que la destruyan!
Entiendo que muchas veces hemos orado asegurando los resultados. Pero no es así, o no debería ser así.
Pensemos:
¿Si una parte de la iglesia ha estado clamando a Dios por su nación y El derrumbe económico es la respuesta a ese clamor?
¿Si una parte de la iglesia ha estado clamando por su nación y Dios permite que el peor de los candidatos acceda a la presidencia?
¿Si clamamos por nuestra nación y Dios permite que ésta entre en guerra con otra?
¿No será que Dios actúa de maneras que no podremos entender a menos que tomemos una postura de siervo esperando ver su manifestación?
Volvamos a la historia, Habacuc, no se quedó allí sino que se levantó en queja ante Dios diciendo: ¿Quieres utilizar a un pueblo impío para ajusticiar a uno mas justo que el?
Realmente no es sencillo comprender los modos de obrar de Dios. Aprendamos un poco mas de Habacuc:
En el capítulo 2 Habacuc comienza por determinar la actitud que tendrá ante tal incompresión, y dice: estaré en alerta, pondré mi pié firme sobre mi fortaleza y velaré a la espera de que Dios responda tocante a mi queja.
La actitud de un verdadero siervo del Señor es la que manifiesta el profeta. En otras palabras, el dice: no comprendo lo que vas a hacer pero esperaré en alerta, firme en ti Señor y velando para ver lo que dirás.
Hermanos de todas las naciones, sabemos que los tiempos que estamos atravesando son decisivos para la humanidad, y ya no se trata de si mañana vacas en los corrales, ovejas en las majadas o dinero en los bolsillos, se trata de saber si vamos a proclamar que Dios es nuestro Señor y que es el nuestra salvación a pesar de todo lo que permita que suceda.
Iglesia, sabemos que cielos y tierras pasarán y mas pronto de lo que pensamos, pero está escrito que su Palabra no pasará.
Continúa levantando clamor pero no te adelantes a las respuestas, quizás cuando Dios responda con hechos no se parezca en nada a la respuesta que esperabas, pero el oye el clamor de su pueblo y de seguro que responde, recuerda que cuando proclamemos paz y seguridad vendrá hambre y destrucción, esto también es para nosotros.
Dios oyó el clamor de Israel cuando estaba en Egipto y oirá el clamor de su iglesia en el día presente, no te asustes de lo que sobrevendrá sobre el mundo en los próximos meses.
Quizás sientas que tu clamor se te vuelve en contra, pero no dejes de clamar, porque Dios sigue teniendo el control de la situación.
Habacuc 3:2 Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.
Habacuc 3:16 Oí, y se conmovieron mis entrañas; A la voz temblaron mis labios; Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí;
Gustavo Furnier
14:49 Anotado en Mis Articulos | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: clamor, naciones, habacuc

