20/09/09

EL LUGAR QUE OCUPA LA ORACION

Comparto con ustedes otro fragmento del libro "En Pos de lo Supremo" de Oswald Chambers

 

Mateo 6:6

La idea principal en el ámbito de la relación con Dios es:

Mantén tus ojos en El, no en la gente.

Ser conocido como una persona de oración no es un motivo correcto.

Consigue un lugar privado para hablar con Dios, un sitio donde nadie sepa que estás orando. Cierra la puerta y háblale en secreto. Que tu única motivación sea conocer a tu Padre Celestial. Es imposible que vivas como un discípulo sin tener tiempos claramente establecidos de oración en privado.

... y al orar no uses vanas repeticiones... 6:7 Dios no nos oye porque oramos fervorosamente sino solo porque lo hacemos fundamentados en la redención. El nunca se impresiona con nuestro fervor. Orar no es simplemente conseguir sus bendiciones; esta es la clase de oración más elemental. Orar consiste en lograr una perfecta comunión y unidad con Dios. Si el Hijo de Dios se ha formado en nosotros por la regeneración, él nos continuará exhortando mas allá del sentido común y cambiara nuestra actitud con respecto a lo que pedimos.

Todo aquel que pide recibe 7:8 Nuestra oración es una palabrería santurrona en la que ni siquiera involucramos la voluntad. Y después decimos que Dios no nos contestó, cuando en realidad nunca le hemos pedido nada.

Jesús dijo... pedid todo lo que queráis (Juan 15:7) Pedir significa que nuestra voluntad esta involucrada. Siempre que nuestro Señor habló de la oración, lo hizo con la esplendida sencillez de un niño. Nosotros no respondemos con un a actitud crítica, diciendo: “Si, pero Jesús dijo que debemos pedir”. Recuerda que debemos pedir lo qué está de acuerdo con el Dios que Jesucristo revelo.

07/09/09

ORIGEN ESPIRITUAL, RESULTADO ESPIRITUAL

(extracto del Libro "La Iglesia Gloriosa" por Watchman Nee)

Lo que salió de Adán era lo único que podía convertirse en la ayuda idónea de Adán. Todo lo que no provenía de Adán nunca podría ser su ayuda idónea. Por lo tanto, cuando todas las aves de los cielos fueron traídas a Adán, él no tomó a nin­guna de ellas como ayuda idónea, porque ellas no habían salido de él. ...  ¿Quien, pues, podía ser la ayuda idónea de Adán? ¡Eva! Eva fue traída a Adán...  Ya que Eva había salido de Adán, era la única capacitada para ser su esposa. Ella provenía de él, y fue traída a él. Todo lo que sale de él es su cuerpo; todo lo que vuelve a él es su esposa.

 

Lo que procede de Cristo es lo único que puede volver a Cristo. Lo que no procede de El nunca podrá regresar a EL Lo que viene de los cielos es lo único que puede volver a los cielos... Lo que proviene de Adán es lo único que puede volver a Adán. Adán pudo recibir sola­mente lo que provenía de él. Esto es una figura: muestra que Cristo recibirá solamente lo que proviene de El mismo. Sola­mente los que proceden de Cristo podrán regresar a El. Sólo los que reciben vida de El pueden ser recibidos por EL

 

Muchas personas creen que deberían ofrecer todo lo que son y todo lo que tienen al Señor. Pero Dios no puede aceptar nada que sea ofrecido por una fuente humana. Dios no puede tomar o usar nada que provenga del hombre. Entre todos los cristianos, especialmente los que tienen mucho celo por el Señor, se comete un grave error. Ellos piensan que mientras se entreguen al Señor y le ofrezcan sus habilidades, talentos y todo lo que tienen, todo estará bien. Pero debemos recordar que Cristo aceptará solamente lo que procede de El mismo; El no aceptará nada que venga del hombre.

 

El punto que intentamos demostrar es éste: sólo lo que procede de Cristo puede tener algún valor y ser de alguna uti­lidad espiritual en la iglesia. Dios nunca usa la vieja creación para construir la nueva. Tampoco Dios usa lo que viene del hombre para construir lo que es de Dios. Nunca podría usar algo carnal para producir algo espiritual. El Señor Jesús dijo: "Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es" (Jn. 3:6b). ¿Podría llegar a ser espíritu algo que es nacido de la carne? jNo! "Lo que es nacido de la carne, carne es". Todos los problemas están relacionados con esta cuestión del origen. Sí queremos saber si el resultado será espiritual, sólo debemos preguntar­nos si el origen es espiritual. El Señor Jesús dijo: "Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es". No podemos usar nada que venga de la carne para producir algo que proceda del  espíritu. Un  mensaje que viene  de los  pensamientos produce solamente pensamientos. Lo que suscita emociones sólo produce una estimulación emocional. La obra del espíritu es la única que produce el espíritu. El punto crucial no reside en cuan correcto sea la meta o el propósito, sino en el proceso. El hombre considera que mientras la meta esté correcta, todo lo demás está bien. Pero Dios no pide solamente que la meta esté correcta; también tiene interés en cómo la realizamos. Alguien podría decir: "Soy uno con los intereses del Señor, y la obra que estoy haciendo está destinada a la iglesia; es la obra de salvar almas, la obra espiritual, la obra de extender el reino celestial. He dado toda mi habilidad e inteligencia para eso. ¿Acaso, no es algo bueno?" Aún así, las habilidades e inte­ligencia naturales del hombre, lo que no ha pasado por la cruz, no tiene ninguna utilidad espiritual. El Señor dijo: "Lo que es nacido de la carne, carne es" (v. 6a).

 

Por tanto, tener un propósito espiritual no es suficiente; el proceso también debe ser del espíritu. El método debe ser del espíritu, y el hombre mismo debe ser una persona del espí­ritu. Lo que viene del Espíritu Santo es lo único que puede ser espiritual. Sólo lo que salió de Adán podía regresar a Adán. Primero, debe ser el cuerpo de Adán, y luego podrá ser la esposa de Adán. Primero debemos ser el Cuerpo de Cristo, y luego podemos regresar y ser la esposa de Cristo. Esperamos tocar alguna realidad espiritual en este asunto. Debemos entender lo que Dios busca realmente. El exige que todo proceda de Cristo, que todos nazcan del Espíritu.

28/08/09

¿ALGUNA VEZ PIERDES LA PAZ?

Oswald Chambers, en su libro "En Pos de lo Supremo" nos brinda esta reflexión... te animo a que la puedas leer y tener a mano para volver a leerla en aquellos momentos de lucha y aflicción.

 

La paz os dejo, mi paz os doy... (Juan 14:27)

 

Hay momentos en que nuestra paz se basa en la ignorancia.

Pero cuando despertamos a las realidades de la vida, tener la verdadera paz interior es imposible, a menos que la recibamos de Jesús. Cuando nuestro Señor habla de paz, El la crea, porque sus palabras son siempre espíritu y vida (Juan 6:63). ¿Alguna vez ha recibido esa paz de la que Jesús habla? Mi paz os doy: Una paz que viene por mirar su rostro y darnos cuenta de su imperturbabilidad.

 

¿Hay en tu vida en este momento desasosiego y dolor? ¿Estás asustado y confundido por las olas y la turbulencia que en su soberanía Dios ha permitido que vivas? ¿ Has volteado todas las grandes rocas de tu fe, en busca de un pozo de paz, gozo o consuelo, pero no lo has encontrado? ¿tu vida parece completamente árida? Entonces levanta la vida y recibe el tranquilo contentamiento del Señor Jesús. Reflejar su paz demuestra que estás bien con El, porque eres libre de dirigir tus pensamientos hacia El. Pero si no estás bien con Dios, solo puedes volcar tu mente sobre ti mismo. Cuando permites que algo te oculte el rostro de Jesucristo, estás perturbado por algo, o tienes un falso sentido de seguridad.

 

Si en este momento un asunto te apremia, ¿tienes puesto los ojos en Jesús y estás recibiendo paz de El? Si es así, El será una grata bendición de paz en y a través de ti. Pero si le das vueltas al asunto una y otra vez, lo olvidas a El y bien mereces todo lo que te pasa. Perdemos la paz y nos llenamos de ansiedad porque no lo hemos estado teniendo en cuenta. Cuando uno consulta con Jesucristo, la confusión se desvanece, porque en El no hay ninguna confusión. Preséntale todo, y ante la dificultad, el duelo y la aflicción escúchale decir... No se turbe vuestro corazón... (Juan 14:27).

20/08/09

LA CONCIENCIA DE MI MISMO

EN SU LIBRO "EN POS DE LO SUPREMO" Oswald Chambers nos comparte la siguiente reflexión que sin duda no ayudará a reorientarnos en Cristo.

VENID A MI... (Mateo 11:28)

Dios quiere que vivamos una vida plena en Cristo Jesús, pero como en ocasiones esa vida es atacada desde el exterior, cae­mos en un estado de introspección, un hábito que creíamos había desaparecido. La conciencia de nosotros mismos es lo primero que tras­torna la plenitud de nuestra vida en Dios, y lo que continuamente nos produce un sentimiento de lucha y confusión. Ser consciente de mí mismo no es un pecado. Este sentimiento se puede producir debido a que tengo un temperamento nervioso o por tener que enfrentar repentinamente nuevas circunstancias. Sin embargo, la voluntad de Dios es que estemos absolutamente completos en El, nada menos. Cualquier situa­ción que perturbe nuestro descanso en Él debe ser inmediatamente rectificada, lo cual no se logra ignorándola, sino acudiendo a Jesucristo. Si lo hacemos y le pedimos que cree en nosotros una conciencia suya, el Señor siempre lo hará hasta que aprendamos a permanecer en Él.

Nunca dejes de enfrentar aquello que destruye la unidad de tu vida con Cristo. Cuídate de permitir que la influencia de los amigos o las circunstancias dividan tu vida. Esto solamente sirve para minar tu fortaleza y retrasar tu desarrollo espiritual. Evita cualquier cosa que divida tu unidad con El y te haga ver a ti mismo de manera separada. Nada es tan importante como mantenerse bien espiritualmente. Y la única solución es muy sencilla: Venid a mí. Estas palabras prueban la profundidad de nuestra realidad intelectual, moral y espiritual como personas. Sin em­bargo, en cada caso en que no somos hallados reales, preferimos discutir en lugar de ir a Jesús.

17/08/09

LA IGLESIA GLORIOSA

Fragmento extraído del libro "LA IGLESIA GLORIOSA" - Watchman Nee.

¡Son muchos los que piensan que pueden ser cristianos individuales!

Pero Dios no lo permitirá. A menudo sus oraciones individuales no son contestadas, su estudio personal de las Escrituras no los ilumina, y su búsqueda individual no los conduce a la voluntad de Dios. Si tal persona dijera a otro hermano o hermana: “No puedo lograr esto por mi mismo ¿Me puede ayudar usted?", y oraran juntos, finalmente esa persona entendería. Todo lo que no entendía por si mismo, lo entendería claramente al buscar una respuesta con un hermano. A menudo una persona sigue siendo orgullosa, pensando que puede lograr algo por si misma la mayor parte del tiempo, y que en muy pocas ocasiones no puede conseguir nada individualmente. Esto se llama individualismo. Debemos permitir que Cristo que mora en nosotros y el Cristo que vive en los demás hermanos y hermanas se entrelace en un solo cuerpo.

Muchos cristianos conocer la vida que tenemos en Cristo, pero lamentamos decir que no conocen la vida en el Cuerpo de Cristo. Asi como la vida de Cristo es una realidad, la vida del Cuerpo de Cristo tambien es una realidad. Los cristianos no son individuos, son UNO. El apóstol Pablo dijo que a pesar de ser muchos, seguimos siendo un solo pan y un solo Cuerpo. Si vivimos conforme a Cristo, somos uno con los demás cristianos. Pero si vivimos conforme a nosotros mismos, nos separamos de los hijos de Dios.

El Señor seguirá obrando hasta que un día delante de Dios digamos: “No puedo hacer absolutamente nada por mi mismo. Todo lo que hago es conforme al principio de ayuda mutua entre los miembros. Todo lo que hago es conforme al principio de la comunión, el cual es el principio del cuerpo”. La iglesia es el cuerpo de Cristo. Lo que procede de Cristo es lo único que constituye la iglesia; todo lo que viene del hombre no puede ser iglesia.

30/07/09

NO HAY REGENERACION SIN REFORMA

ESTE ES CAPÍTULO 11 DEL LIBRO "LA RAIZ DE LOS JUSTOS" DE A.W. TOZER
REALMENTE NO TIENE DESPERDICIO.


EN LA BIBLIA LA OFERTA DE DIOS DE PERDÓN ESTÁ CONDICIONADA A LA INTENSIÓN DE
REFORMA DE PARTE DEL HOMBRE. NO PODÍA HABER REGENERACIÓN ESPIRITUAL HASTA QUE NO
HUBIERA UNA REFORMA MORAL. ESTA DECLARACIÓN MUESTRA CUAN APARTADOS ESTAMOS DE
LA VERDAD. EN NUESTRA TEOLOGÍA POPULAR ACTUAL, EL PERDÓN DEPENDE SOLAMENTE DE LA
FÉ. LA PALABRA REFORMA HA SIDO DESTERRADA DE LOS HIJOS DE LA REFORMA.
CUAN FRECUENTE ES ESCUCHAR LA DECLARACIÓN “YO NO PREDICO LA REFORMA SINO LA
REGENERACIÓN”. AHORA RECONOCEMOS A ESTA COMO UNA EXPRESIÓN DE UNA REVUELTA
ENCOMIABLE CONTRA LA INSÍPIDA Y ANTIBÍBLICA DOCTRINA DE LA SALVACIÓN POR EL
ESFUERZO HUMANO. PERO LA DECLARACIÓN CONTIENE UN ERROR EN SI MISMA PUES
CONTRAPONE A LA REFORMA CON LA REGENERACIÓN. DE HECHO LAS DOS NO SE OPONEN DE
ACUERDO CON LA TEOLOGÍA DE LA BIBLIA.

LA DOCTRINA DE LA REGENERACIÓN EN VEZ DE LA REFORMA NOS PRESENTA
INCORRECTAMENTE LA ELECCIÓN ENTRE LA REFORMA Y LA REGENERACIÓN. EL HECHO ES QUE
NO DEBERÍAMOS PRESENTAR UNA U OTRA, SINO AMBAS. EL HOMBRE CONVERTIDO ES TANTO
REFORMADO COMO REGENERADO. A MENOS QUE EL PECADOR DESEÉ REFORMAR SU FORMA DE
VIDA, ÉL NUNCA CONOCERÁ LA EXPERIENCIA INTERNA DE LA REGENERACIÓN. ESTA ES UNA
VERDAD VITAL QUE NOS HA LLEVADO A PERDERNOS BAJO LAS HOJAS DE LA TEOLOGÍA
EVANGÉLICA POPULAR.

LA IDEA QUE DIOS VA A PERDONAR AL REBELDE QUE NO HA RENUNCIADO A SU REBELIÓN, ES
CONTRARIA A LAS ESCRITURAS Y AL SENTIDO COMÚN. QUE HORRIBLE ES VER IGLESIAS LLENAS
DE PERSONAS QUE HAN SIDO PERDONADAS PERO QUE AÚN AMAN PECAR Y ODIAN LOS CAMINOS
DE LA RECTITUD. Y CUANTO MAS HORRIBLE ES PENSAR QUE EL CIELO ESTÁ LLENO CON
PECADORES QUE NO SE HAN ARREPENTIDO NI CAMBIADO SU MANERA DE VIVIR.

UNA HISTORIA FAMILIAR ILUSTRARÁ ESTO:

EL GOBERNADOR DE UNO DE LOS ESTADOS IBA A
VISITAR UNA PRISIÓN ESTATAL DE INCÓGNITO, EMPEZÓ A CONVERSAR CON UN AGRADABLE
CONVICTO JOVEN Y SINTIÓ EL DESEO POR DENTRO DE PERDONARLO.

‘¿QUÉ HARÍAS’

-LE PREGUNTÓ POR CASUALIDAD- SI FUERAS TAN AFORTUNADO COMO PARA CONSEGUIR EL
PERDÓN?. EL CONVICTO NO SABÍA CON QUIEN ESTABA HABLANDO Y GRUÑENDO LE RESPONDIÓ:
“SI YO ALGUNA VEZ SALIERA DE AQUÍ, LA PRIMER COSA QUE HARÍA SERÍA CORTARLE EL CUELLO
AL JUEZ QUE ME ENVIÓ AQUÍ”. EL GOBERNADOR TERMINÓ LA CONVERSACIÓN Y SALIÓ DE LA
CELDA. EL CONVICTO PERMANECIÓ EN PRISIÓN. PERDONAR A UN HOMBRE QUE NO SE HA
REFORMADO ES SOLTAR OTRO ASESINO A LA SOCIEDAD
. ESTA CLASE DE PERDÓN NO SOLO SERÍA
TONTA SINO TAMBIÉN DESCARADAMENTE INMORAL.

LA PROMESA DE PERDÓN Y LIMPIEZA SIEMPRE SE ASOCIA EN LAS ESCRITURAS CON EL MANDATO
DE ARREPENTIRSE. ES AMPLIAMENTE USADO TEXTO DE ISAÍAS “AUNQUE TUS PECADOS SEAN
COMO EL ESCARLATA SERÁN BLANQUEADOS COMO LA NIEVE, AUNQUE SEAN ROJOS COMO EL
CRISOL, SERÁN COMO LA LANA”; ESTÁN UNIDOS ORGÁNICAMENTE CON LOS VERSÍCULOS QUE LE
PRECEDEN. “LÁVATE, LÍMPIATE, SACA EL MAL DE TUS ACTOS QUE ESTÁN DELANTE DE MI, DEJEN
DE HACER EL MAL, APRENDAN A HACER EL BIEN, BUSQUEN EL JUICIO, LIBEREN AL OPRIMIDO,
BUSQUEN AL HUÉRFANO Y A LA VIUDA QUE RUEGA”. ¿ESTO NOS ENSEÑA QUE ES NECESARIA UNA
REFORMA RADICAL EN LA VIDA ANTES DE PODER ESPERAR EL PERDÓN? EL SEPARAR LAS
PALABRAS UNAS DE OTRAS ES VIOLENTAR LAS ESCRITURAS Y MANEJAR DESHONESTAMENTE LA
VERDAD.

CREO QUE AQUÍ SURGE UNA PEQUEÑA DUDA, QUE LA ENSEÑANZA DE LA SALVACIÓN SIN
ARREPENTIMIENTO HA BAJADO LOS ESTÁNDARES MORALES DE LA IGLESIA Y HA PRODUCIDO
UNA MULTITUD DE MAESTROS RELIGIOSOS ENGAÑADOS, QUE ERRÓNEAMENTE CREEN QUE
ELLOS MISMOS SON SALVOS CUANDO DE HECHO AÚN TIENEN RENCOR DESCARADO Y VÍNCULOS
CON LA INIQUIDAD. SI SE BUSCA EN LO PROFUNDO DE LA VIDA DE ESTAS PERSONAS SE VEN
SEÑALES SOMBRÍAS Y DESILUSIONANTES.

A VECES NUESTROS ALTARES ESTÁN LLENOS CON BUSCADORES QUE ESTÁN LLORANDO COMO
SIMÓN “DAME ESTE PODER”, CUANDO NO HAN HECHO EL TRABAJO MORAL PREELIMINAR.

SE DEBE TENER UN CONOCIMIENTO COMPLETO DE ESTO PARA TENER UNA VICTORIA CLARA
SOBRE EL DIABLO, PERO NO PUEDE DISFRUTAR DE ESTA VICTORIA SI ALGÚN MAESTRO
IMPRUDENTE NO LA HACE POSIBLE POR PREDICAR LA DOCTRINA MALIGNA DE LA
REGENERACIÓN SEPARADA DE LA REFORMACIÓN.

06/07/09

LA LEY Y LA GRACIA

(Extraído del libro ¿Cual es la Diferencia? - Escrito por William MacDonald)

 

La ley y la gracia son dos maneras opuestas con las que Dios trata con la raza humana. Podemos describirlos como principios distintos bajo los que Él prueba al hombre.  O pensamos acerca de ellos como pactos que Él ha hecho con Su pueblo: "Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo" (Jn. 1:17).


Bajo el principio de la ley, el hombre recibe lo que se gana o merece.
Bajo la gracia se le libra de lo que se merece y recibe riquezas más allá de toda descripción; todo ello como un don de gracia.

Los dos principios son descritos así en Romanos 4:4,5:
Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, si no
cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.

La gracia y la ley son mutamente exclusivas; esto es, no pueden ser mezcladas. "... Y si por gracia, ya
no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia
" (Ro. 11:6).

La ley es un pacto condicional. Dios dice: "Si obedecéis, os premiaré, pero si desobedecéis, tendré
que castigaros.
"

La gracia es un pacto incondicional. Dios dice: "Os bendeciré de pura gracia."

La ley dice haz, mientras que la gracia dice cree.
Pero creer no impone una condición; constituye simplemente una respuesta razonable de una criatura a su Creador. Y no es meritorio; nadie puede enorgullecerse de haber creído en el Señor.

Sería una necedad no creer en la única persona digna de confianza en el universo.
Bajo la ley se demanda la santidad, pero no se provee ningún poder para vivir una vida santa. Bajo la gracia se enseña la santidad (Tit. 2:11, 12) y se provee el necesario poder. Alguien lo ha expresado así:


"La ley exige una capacidad de aquel que no la tiene y le maldice si no puede ejercitarla. La gracia de capacidad al que no la tiene y le bendice en su ejercicio."

La ley trae una maldición: "Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas" (Gá. 3:10). La gracia trae bendición: "Siendo justificados gratuitamente por Su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús" (Ro. 3:24).


Bajo la ley se potencia la vanagloria, pero bajo la gracia éste es eliminada. "¿Dónde, pues, está la
jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe" (Ro. 3:27).


No puede haber ninguna seguridad de la salvación bajo la ley; nadie podría saber si había efectuado las buenas obras suficientes o el tipo necesario de buenas obras. Bajo la gracia existe una plena seguridad debido a que la salvación es un don; y ¡uno sabe cuándo ha recibido un don!
Una persona bajo la ley no podría tener una verdadera seguridad debido a que no podría hallarse segura de que continuaría cumpliendo los requisitos. Bajo la gracia el creyente goza de seguridad eterna (Jn. 10:27-29), debido a que su salvación depende de la obra de Cristo.

No hay salvación por la ley. Dios nunca dispuso que nadie se salvara mediante tal principio. El propósito de la ley es mostrar al hombre que es un pecador. "Pero medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Ro. 3:20), no el conocimiento de la salvación.

La salvación es por la gracia (Ef. 2:8, 9). Es el don libre y sin reservas por parte de Dios a aquellos que
reciben al Señor Jesucristo como la única esperanza para ellos de ir al cielo.

Bajo la ley se potencia el pecado (Ro. 7:8-13); bajo la gracia es despreciado. Cuando el hombre pecador es puesto bajo la ley, inmediatamente quiere hacer aquello que está prohibido. Ello no es por culpa de la ley, sino que es la respuesta del pecado en la naturaleza del hombre. Bajo la gracia, el pecado es despreciado. La memoria de lo que nuestros pecados le costaron al Salvador hace que nos alejemos de ellos. Bajo la ley nunca teimina el trabajo. Esta es la razón por la que el sábado, el séptimo día, venía después de toda una semana de esfuerzos. La gracia nos habla de una obra acabada, por lo que empezamos nuestra semana con el día del Señor, nuestro día de descanso.

La ley nos dice qué es lo que el hombre debe hacer.
La gracia nos revela lo que Dios ha hecho en Cristo.
La ley es un sistema de esclavitud (Gá. 4:1 -3); la gracia es un sistema de libertad (Gá. 5:1). Los hombres son siervos bajo la ley; los hombres bajo la gracia son hijos.

La ley dice: "Amarás. . ." La gracia dice: "Porque tanto amó Dios ..."
La ley dice: "Haz esto, y vivirás." La gracia dice: "Vive, y harás."
Bajo la ley un hijo rebelde era echado fuera de la ciudad y apedreado (Dt. 21:18-21). Bajo la gracia el
hijo pródigo puede confesar su pecado y volver de nuevo a la comunión de su padre (Le. 15:21-24).
Bajo la ley las ovejas mueren por el pastor. Bajo la gracia, el pastor muere por las ovejas (Jn. 10:11).

La superioridad de la gracia se ha descrito de la siguiente manera: La gracia no consiste en buscar
hombres para poderlos aprobar, porque no es de la gracia sino de la justicia el aprobar la bondad, si no que consiste en buscar hombres condenados, culpables, sin excusa, e inermes a los que poder salvar, santificar y glorificar.

17/06/09

EVANGELIO DE LA GRACIA Y DEL REINO

Extraido del libro LA LIBERACION DEL ESPIRITU  (Watchman Nee)

Estos días Dios ha venido restaurando muchas cosas. Dios no desea ver a una persona salva esperar muchos años antes de confesar sus pecados, ni que pasen muchos años antes de que los creyentes se consagren al Señor o respondan a Su llamado para seguirle.

La manera en que el Señor obra es restaurando al hombre.  El evangelio también debe ser recobrado, al igual que el fruto de este evangelio. Tan pronto como un hombre es salvo, debe ser librado del pecado y consagrarse por completo al Señor. Además, debe romper el poder que las riquezas tengan sobre él. Su historia debería ser semejante a la de las personas que el Señor salvó, y que se mencionan en los evangelios y en Hechos. Si el evangelio es recobrado, todo aquel que lo anuncie deberá llegar a ser un canal por el cual el Señor fluya.

Estamos seguros de que a medida que el Señor avance en Su restauración, el evangelio de la gracia llegará a ser uno con el evangelio del reino.  En los evangelios no encontramos una línea divisoria entre el evangelio de la gracia y el evangelio del reino. Sin embargo, posteriormente surgió la tendencia a hacer hincapié en el evangelio de la gracia y olvidar el evangelio del reino.  Era como si se hubieran separado estos dos.

Pero vendrá el día cuando la unidad de los dos evangelios será restaurada. Aquellos que el Señor ha recobrado, también deben dejar todo por el y consagrarse a El plenamente. Así, los hombres no se salvarán de una manera pobre sino de una manera sólida y absoluta.

Tenemos que humillarnos delante del Señor y decir: “El evangelio debe ser restaurado, y de la misma manera, los que predican el evangelio deben ser restaurados”.

Debemos permitir que Dios obre por medio de nosotros para que el evangelio llegue a los hombres. Para predicar este evangelio se requiere un poder muy grande, aunque también se requiere un precio muy alto. Si anhelamos que tanto el evangelio como los que lo predican sean restaurados, debemos entregar todo al Señor y decirle:

Señor, te entrego todo a Ti. Oro pidiendo que encuentres la manera de obrar en mí para que la iglesia también la encuentre; no quiero ser un obstáculo para Ti ni para la iglesia”.

10/06/09

El estudio de la Palabra

Extraido de EL QUEBRANTAMIENTO DEL HOMBRE EXTERIOR Y LA LIBERACION DEL ESPIRITU

Por Watchman Nee

EL QUEBRANTAMIENTO Y LA OBRA DE DIOS

Después de que el hombre exterior ha sido quebrantado, ¿cómo se acerca uno a la Palabra de Dios? ¿Cómo puede uno ministrar la Palabra y predicar el evangelio? Examinemos ahora las respuestas a estas preguntas.

El estudio de la Palabra

He aquí un principio innegable al estudiar la Palabra de Dios: la clase de persona que uno es determina la clase de Biblia que percibe. Muchos van a la Palabra dependiendo de su mente, la cual es confusa, rebelde y aparentemente ágil. Por lo tanto, no tocan el espíritu de la Palabra; lo que obtienen de ella es producto de su mente. Si queremos tocar al Señor al estudiar la Biblia, nuestra mente rebelde y llena de opiniones debe ser quebrantada. Tal vez creamos que tenemos una mente privilegiada, pero esto en vez de ayudar será un gran obstáculo para Dios. No importa cuán inteligentes seamos, nunca podremos conocer los pensamientos de Dios con nuestra mente natural.

Al estudiar la Biblia debemos cumplir por lo menos dos requisitos. Primero, nuestros pensamientos deben compenetrarse con los pensamientos de la Biblia; y segundo, nuestro espíritu se debe compenetrar con el espíritu de la Biblia. Debemos identificarnos con la línea de pensamiento que tuvieron sus escritores, hombres como Pablo y Juan, entrar en sus pensamientos, y desarrollar la línea que ellos comenzaron. Debemos hacer nuestros los pensamientos que los inspiraron a ellos, seguir sus razonamientos y detenernos en las mismas enseñanzas que ellos. Nuestros pensamientos deben acoplarse a los de ellos como si fueran dos piñones que engranan perfectamente. Nuestros pensamientos deben penetrar el pensamiento de Pablo y el de Juan. Cuando nuestra mentalidad se compenetra con el pensamiento bíblico y se hace uno con
la inspiración divina podemos entender lo que la Biblia revela.


Muchas personas leen la Biblia valiéndose exclusivamente de su mente. Procuran obtener en ella ideas y material que apoye sus muchas doctrinas preconcebidas. Cuando una persona experimentada oye a alguien compartir de alguna porción bíblica, podrá discernir si su enseñanza proviene de su mente, o si en realidad es el pensamiento genuino de la Biblia. Hay una gran diferencia entre estas dos clases de predicación. De hecho, pertenecen a dos mundos diferentes. El predicador puede ser muy apegado a la Biblia y sus mensajes muy
atrayentes, pero sus pensamientos son contrarios al pensamiento de la Biblia y son incompatibles con ella. Sin embargo, hay una manera correcta de compartir la Palabra, aunque pocos la practican. Para que nuestros pensamientos sean uno con los de la Palabra, nuestro hombre exterior debe haber sido quebrantado. Si tal no es el caso, ni siquiera podremos leer las Escrituras. No debemos pensar que nuestro estudio de la Biblia es escaso, debido a que no contamos con la persona que nos pueda enseñar. Debemos reconocer que el problema está en nosotros, pues nuestros pensamientos no han sido subyugados por Dios. Tan pronto como somos quebrantados, nuestras actividades y conceptos cesan,
comenzamos a tocar el pensamiento del Señor de manera gradual, y seguimos la línea de pensamiento que inspiró a los escritores bíblicos, hasta llegar a pensar como ellos. Para entrar en el pensamiento de la Biblia, es indispensable que nuestro hombre exterior sea quebrantado y deje así de ser un obstáculo para Dios.


Al estudiar la Biblia nuestros pensamientos deben compenetrarse con los de los escritores bíblicos y con los del Espíritu Santo, pero éste es sólo el primer paso. Si no damos este paso no podemos estudiar la Biblia; no obstante, aun después de darlo es posible leer la Biblia incorrectamente. La Biblia consta de pensamientos o enseñanzas, pero su aspecto más importante es que el Espíritu de Dios es liberado por medio de ella. Esta fue la experiencia que tuvieron Pedro, Juan, Mateo, Marcos y los demás escritores. Mientras estos hombres escribían bajo la inspiración del Espíritu Santo, seguían un delineamiento específico; con todo, sus espíritus iban ligados a la inspiración que recibían del Espíritu Santo. El mundo no puede entender que el Espíritu está detrás de la Escritura. Cuando el Espíritu es liberado es como si los profetas mismos estuvieran vivos y se dirigieran a nosotros una vez más. Si los oímos hoy, vemos que lo que dicen no sólo consta de palabras e ideas, sino de algo más, algo misterioso e inexplicable, que sabemos, en lo más recóndito de nuestro ser, es el Espíritu. Así que la Biblia es más que palabras; es la liberación del Espíritu. Por lo tanto, el requisito más básico y crucial al estudiar la Biblia es liberar nuestro espíritu para tocar el espíritu que está en ella. Sólo así podremos entender realmente la Palabra de Dios.

Supongamos que un niño travieso rompe un vidrio de la casa de un vecino. El dueño de la vivienda sale y lo regaña duramente. Cuando la madre del niño se entera de la travesura, también ella lo amonesta. Aunque ambos regañan al muchacho, hay una marcada diferencia entre el regaño del vecino y el de la madre. El dueño de la casa lo regaña ásperamente con un espíritu de ira, mientras que la madre lo hace en amor, esperando instruir y educar a su hijo. Los espíritus de ambos son completamente diferentes.

Aunque éste es un ejemplo sencillo, nos da luz para entender este principio. El Espíritu que inspiró la Biblia es mucho mayor que el "espíritu" de este ejemplo. Es el Espíritu eterno y el mismo que permanece con nosotros. La Palabra de Dios está impregnada de este Espíritu. Cuando nuestro hombre exterior ha sido quebrantado y nuestro espíritu es liberado, no sólo nuestros pensamientos serán uno con el pensamiento de la Palabra, sino que todo nuestro ser tocará el Espíritu mismo de la Biblia. Pero si no liberamos nuestro espíritu, y permanecemos aislados del espíritu de los autores de la Biblia, nunca entenderemos cabalmente la Palabra de Dios, y ésta será sólo letra muerta en nuestras manos. Por lo tanto, debemos recalcar una vez más la importancia de que nuestro hombre exterior sea quebrantado, pues sólo así nuestros pensamientos serán fructíferos, nuestro espíritu será liberado y no restringiremos a Dios ni seremos un obstáculo para El. Inclusive mientras estudiamos la Biblia estorbamos a Dios y lo limitamos.

El ministerio de la Palabra

Por un lado, Dios desea que entendamos Su palabra, pues esto es básico para Su obra; por otro, El intenta depositar Sus palabras en nuestro espíritu, para que éstas sean la carga que ministremos a la iglesia. En Hechos 6:4 dice: "Y nosotros perseveraremos en la oración y en el ministerio de la palabra". Ministrar equivale a servir; esto significa que el ministerio de la Palabra de Dios es un servicio que se da a los hombres.

26/05/09

ES NECESARIO QUE EL FRASCO DE ALABASTRO SEA QUEBRADO

exterior.jpegLa Biblia habla del ungüento de nardo puro (Jn. 12:3). La Palabra de Dios usa
intencionalmente el adjetivo puro. Este es un ungüento de nardo puro, algo
verdaderamente espiritual. No obstante, a menos que el frasco de alabastro
fuera quebrado, el ungüento de nardo puro no podía ser liberado. Es extraño
que mucha gente valore más el frasco de alabastro que el ungüento. De la misma manera, muchos piensan que su hombre exterior es más valioso que su hombre interior. Este es el problema que enfrenta la iglesia en la actualidad. Es posible que valoremos demasiado nuestra propia sabiduría y pensemos que somos superiores. Otros pueden estimar sus emociones y creer que son personas excepcionales. Muchos otros se valoran exageradamente a sí mismos y creen que son mejores que los demás. Piensan que su elocuencia, sus capacidades, su
discernimiento y juicio, son mejores que los de otros. Pero debemos saber que no somos coleccionistas de antigüedades, ni admiradores de frascos de
alabastro, sino que buscamos el aroma del ungüento. Si la parte exterior no se quiebra, el contenido no puede salir. Ni nosotros ni la iglesia podremos seguir adelante. No debemos seguir protegiéndonos tanto a nosotros mismos.

El Espíritu Santo nunca ha dejado de obrar en los creyentes. Muchos pueden
dar testimonio de la manera en que la obra de Dios nunca se ha detenido en
ellos. Ellos enfrentan una prueba tras otra, un incidente tras otro. El Espíritu
Santo tiene una sola meta en toda Su obra de disciplina: quebrantar y deshacer al hombre exterior, para que el hombre interior encuentre salida. Pero nuestro problema es que tan pronto enfrentamos una pequeña dificultad, murmuramos, y cuando sufrimos alguna pequeña derrota nos quejamos. El Señor ha preparado un camino para nosotros y está dispuesto a usarnos. Pero tan pronto como Su mano nos toca, nos sentimos tristes. Alegamos con El o nos quejamos ante El por todo. Desde el día en que fuimos salvos, el Señor ha estado obrando en nosotros de muchas formas, con el propósito de quebrantar nuestro yo. Lo sepamos o no, la meta del Señor siempre es la misma: quebrantar nuestro hombre exterior.

EXTRAIDO DE: "EL QUEBRANTAMIENTO DEL HOMBRE EXTERIOR Y LA LIBERACION DEL ESPIRITU"  - WATCHMAN NEE

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