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ACCIÓN DE GRACIAS

Comparto cuatro razones para agradecer a Dios en este fin de año y cuatro razones para confiar en Dios en el año que comienza.

Debemos recordar siempre que:

 

1. DIOS fue y será mi FORTALEZA 

Romanos 8.31

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

El salmista, cuando lo perseguían para acabar con su vida escribió:

Salmo 18

Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.

Este año que pasó, (y seguramente el que vendrá), Dios fue nuestro escondedero. Cuando el malo, el soberbio, el enemigo nos persiga es en El donde encontraremos el refugio seguro.

 

2. DIOS fue y será mi PROVEEDOR 

Romanos 8.32

El que no escatimo ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

Descubriremos en plenitud la dimensión de Dios como proveedor cuando realmente clamemos como clamó Ana por ese hijo deseado, allí encontraremos que la sola promesa del Señor nos brindará paz.

Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho

Dios No escatimo a su Hijo... y no tendrá inconvenientes para darnos juntamente con El todas las cosas. 

 

3. DIOS fue y será nuestra JUSTICIA 

Romanos 8.33-34

¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

No hay condenación para los Hijos de Dios.  Así como la salvación no es por mérito humano, tampoco es por mérito humano la condenación una vez que somos Hijos de Dios.

Sus hijos, cuando pecamos, nos volvemos a el porque es un Juez justo. El no nos verá inmundos porque nos ve a través de su Hijo que murió y nos justificó.

En un mundo que juzga y condena fácilmente, los hijos de Dios podemos decir: justificados por fe tenemos PAZ para con DIOS.

 

4. QUE NADA nos separará de su AMOR 

Romanos 8.35-39

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

Ni lo grave ni lo extraño ni la necesidad ni los peligros, nada de lo que podamos afrontar nos podrá alejar de su amor.  ¡Ni aun las tinieblas desplegadas en su máximo poder!.

Su amor nos contiene, su amor nos rodea, son lazos de protección que el odio no puede traspasar. Es alto, ancho, largo y profundo... nosotros estamos dentro y protegidos.

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni  lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Teniendo en cuenta esto podemos decir confiadamente que DIOS no cambia ni cambiará pero nosotros si podemos terminar un año agradeciendo conscientes o no el ha sido fiel, y determinarnos a encarar un nuevo año recordando estos 4 aspectos. 

Dios nos ayude.

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