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REYES ENEMIGOS

Las luchas que enfrentamos día tras día no tienen punto de comparación con las antiguas guerras registradas en la Biblia,  pero sin duda alguna quienes tenemos que enfrentarlas las vemos como enormes desafíos que resultan sumamente difíciles de superar.

En este artículo pretendo explorar algunas de las razones por las cuales Dios permite que las tengamos que enfrentar y cual debiera ser nuestra actitud ante cada una de ellas.

Jueces 3:1-3

Estas, pues, son las naciones que dejó Jehová para probar con ellas a Israel, a todos aquellos que no habían conocido todas las guerras de Canaánsolamente para que el linaje de los hijos de Israel conociese la guerra, para que la enseñasen a los que antes no la habían conocido: los cinco príncipes de los filisteos, todos los cananeos, los sidonios, y los heveos que habitaban en el monte Líbano, desde el monte de Baal-hermón hasta llegar a Hamat.

 

En este pasaje bíblico encontramos las razones por las cuales Dios dejó con vida a ciertos reyes enemigos delante de los hijos de Israel.

En su Pueblo se había desarrollado una generación que no conocía de las grandes batallas para apropiarse de la tierra prometida.

Dios en su sabiduría eterna y con su visión intertemporal decidió que ciertos enemigos de Israel debían permanecer por el solo hecho de que su pueblo no debía perder el hábito de luchar.  

El manifiesta la necesidad de probar a su pueblo a través de la existencia de enemigos hostiles que con una frecuencia indeterminada los atacarán, los molestarán e intentarán doblegarlos. Todo con la intención divina de que aprendieran a luchar.

Si traemos este ejemplo bíblico a nuestro presente podemos meditar en la verdad que se desprende. Si bien debemos ser cuidadosos porque, como toda enseñanza bíblica, no tiene una aplicación lineal, no obstante puede sernos útil para nuestro diagnóstico espiritual cotidiano.

En este contexto nos vendría bien analizar las luchas que enfrentamos periódicamente para considerar si tienen su origen en esos "Reyes Enemigos" que Dios ha permitido que estén ahí, no para vencerlos en el corto plazo, sino para ser probados nosotros y desarrollar nuestra capacidad de luchar. No es por ellos sino por nosotros que aún permanecen de pie.

¡En esta vida todo debemos lograrlo a través de luchas y conquistas!. Quizás porque las valoraremos más.

Está claro que para Dios sus hijos deben estar entrenados permanentemente, debemos desarrollar esa capacidad de luchar, y debemos luchar tomando las armas espirituales para las contiendas espirituales permanentes.  Asimismo debemos equipar a la siguiente generación de esa misma capacidad.

Si estamos ejercitados no necesitaremos de enemigos entre nosotros. Si luchamos conquistaremos. Si no bajamos los brazos nuestros hijos serán guerreros.

Dios nos de discernimiento para detectar cuando es El quien nos está ejercitando.

Quiera Dios usar esta meditación para activarnos, para sacarnos del letargo, para entender que si nos disponemos para la guerra EL está dispuesto a pelear por nosotros.

G.F.

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