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NEGLIGENCIA

Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuando seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová el Dios de vuestros padres?

Josué 18:1-8

La situación presentada en el versículo que encabeza el artículo, nos invita a reflexionar acerca de una conducta que produjo de la reprensión del líder hacia su pueblo y que hoy merece ser analizada.

Josué, el lider designado por Dios, reprendió al pueblo, la razón era inesperada, habían caminado durante muchos años, atravesaron demasiadas dificultades, libraron un sin número de batallas para llegar a la tierra que Dios les había prometido, y una vez que la tenían delante de sus ojos, en vez de correr hacia ella, no hicieron lo que todos esperaban,  apropiarse de ella y disfrutarla.  ¿Una especie de pánico escénico? No.  No era cansancio ni debilidad, eso se llama negligencia.  El hecho de tener todos los recursos disponibles para hacer algo y no hacerlo, se llama negligencia.

¿Recuerda Mateo 25:26?  Jesús cuenta una parábola conocida como “la de los talentos”, y ¿Cómo llama a aquel siervo que escondió lo que su señor le había dado para que lo multiplique?  Siervo malo y negligente, ¿Por qué?  Porque sabía como eran las reglas y tenía los recursos para hacerlo pero no lo hizo.

 La negligencia es lo opuesto a la diligencia, lo podemos ver en una buena cantidad de versículos en el libro de proverbios que hablan de ella (Pr. 10:4, 12:24, 19:15).

 El negligente empobrece, el diligente enriquece, el negligente nos convierte en tributarios del diligente, y según el proverbio, padecerá hambre.

 En la práctica, el negligente es aquel que teniendo la posibilidad de ocupar un puesto, no lo hace, pero luego se queja de aquel que lo ocupó.

 La negligencia nos mantiene en el lugar cómodo y seguro, mientras que la diligencia nos lleva a abordar ciertos desafíos que acarrean riesgos, (recuerde la parábola de los talentos).

 La diligencia ha de ser destacada mientras que la negligencia será juzgada.

 Por la gracia de Dios este relato termina correctamente, liderados por Josué proceden a tomar la tierra y repartirla a las tribus, tal como correspondía.

 Pero quiero llamar la atención para que reflexionemos si la negligencia, en alguna medida, está siendo una conducta en todos los órdenes de nuestra vida, como ciudadanos, como padres y madres, como alumnos, como creyentes. 

La pregunta es: ¿Qué cosas podríamos estar haciendo y no lo hacemos? ¿Qué recursos tenemos que no los estamos capitalizando?  ¿Qué nos ha dado Dios que no lo estamos poniendo al servicio?

 Que Dios nos ilumine en cada área de nuestra vida y nos lleve a ser cada día mas parecidos a Cristo.

Comentarios

  • amén

  • Gracias por compartir esta verdad

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