23/01/11

COMO ARBOL JUNTO A CORRIENTES DE AGUAS

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      (7)  Bendito el varón que confía en Jehová,  y cuya confianza es Jehová.  (8)  Porque será como el árbol plantado junto a las aguas,  que junto a la corriente echará sus raíces,  y no verá cuando viene el calor,  sino que su hoja estará verde;  y en el año de sequía no se fatigará,  ni dejará de dar fruto. (Jeremias 17)

 

 

En muchas ocasiones la Biblia compara al hombre con un árbol, en los Salmos, Jeremías 17, Ezequiel 47, Jueces 9, etc.

En los evangelios el mismo Señor Jesús muchas veces se refirió haciendo esta misma comparación.  Aún utilizó la figura de un árbol para referirse a si mismo diciendo:  Si en el árbol verde hacen estas cosas que no se hará en el árbol seco.  Lc 23:31

 

Esto nos puede llevar a considerar diversas aplicaciones para nuestra vida. 

 

Una de ellas, por ejemplo, podría ser que existan dos variedades de árboles (personas), aquellos de los cuales podremos alimentarnos y aquellos otros de los cuales no deberíamos comer de sus frutos, algo así ocurre en la actualidad, todo creyente tiene delante de si esos dos tipos de personas de las cuales podría llegar a alimentarse, unos que transmiten la Vida de Dios y otros que transmiten la ciencia disfrazada de vida, la cual suele ser muy codiciable a la vista.  Como creyentes tenemos la posibilidad de optar pero debiéramos considerar siempre comer de aquel árbol que transmite la Vida de Dios para alimentar nuestra vida espiritual.

 

Por otra parte estos versículos del capítulo 17 de Jeremías, nos dan una pista importante acerca de cómo es el hombre que confía en Jehová, y eso es de aplicación directa para nuestras vidas.  Precisamente el hombre que confía en Dios es como aquel hombre que no anduvo en consejo de malos ni anduvo con los pecadores (Salmo 1).  Es como árbol plantado (o trasplantado shatál), junto a las aguas.

 

Las Aguas, representan la vida verdadera, según Ezequiel son aguas salutíferas. La Vida, según sus propias palabras no es otro mas que Jesucristo (Jn 14:6).  Todo aquel que esté plantado junto a Cristo vive esta Vida.

 

Pero además nos dice como recibe la Vida, es porque Sus Raíces están echadas en la corriente de esas aguas, existe una conexión subterránea, de apariencia parecería ser que el árbol solo está “junto a”, pero aquí nos revela realmente que hay una relación desde sus raíces que lo conectan con la fuente de la Vida.  No todo árbol cercano a las aguas podrían tener sus raíces en la corriente y todo árbol cuyas raíces se conecten con las aguas tiene vida.

 

Que interesante resulta que antes de llegar a hablar del fruto se nos hable de cómo resistirá ese árbol la adversidad, porque muchas veces pensamos que el fruto es lo mas importante, pero en realidad solo será una consecuencia positiva de no haber sido doblegado por un agente enemigo simbolizado por el calor.

 

Su Hoja Verde, no es mas que la evidencia de que la Vida ha penetrado y fluye por todo el ser.  Ezequiel 47 habla de árboles cuyas hojas sirven para medicina.  Que bendición cuando las hojas de ese árbol no son meramente decorativas, ni para propia vanagloria, sino para bendecir a otros, para cobijar bajo su sombra a aquellos que necesitan reposo.

 

Este árbol, no por mérito propio sino por tener la Vida dentro de sí, pasará por el “Año de Sequía”.  Que importante es saber que este pasaje no manifiesta la adversidad como un único momento puntual sino como una época, un espacio de tiempo de pruebas.  1ra Pedro 5:10, “...cuando hayáis padecido un poco de tiempo...”.    Podría haber dicho simplemente: “La Sequía”, pero en cambio dice: “El año de Sequía”, no es un viento, ni tampoco una lluvia fuerte, tampoco es calor.  Es un tiempo importante de conflicto, pero aún así hay promesa.  No es una promesa exitista, no habla aquí de actos heroicos que haremos sino que afirma simplemente que no habrá fatiga, no faltarán las fuerzas, no faltará la fe, bastarán para luchar en aquel día malo, esto nos suena algo así como aquel “bástate mi gracia”.

 

Que Dios nos ayude a considerar estas palabras de Jeremías y a reconocer que, esos árboles verdosos y frutales que muchos pueden observar y alimentarse, lo mas importante es lo que no se ve, es lo que sucede en forma tranquila y secreta por aquellas raíces que están afianzadas en Cristo.

 

Gustavo Furnier

 

Comentarios

Que gusto recibir nuevamente tus enseñanzas hermano, Dios te siga bendiciendo para que sigas siendo árbol en el que podemos cobijarnos y/o tomar de sus hojas medicinales para sanar las heridas o molestias que el diario vivir nos acarrea Dtb

Anotado por: Becky Puerta | 23/01/11

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bendiciones hermano, ha sido de bendicion esta palabra le comento que ultimamente tube un sueño con el arbol plantado junto a un lago muy trazparente y sus raices se movian parecian vivas, es algo sorprendente al ver como Dios nos habla por medio de sueños.

Anotado por: lersy | 25/01/13

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