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LA CONCIENCIA DE MI MISMO

EN SU LIBRO "EN POS DE LO SUPREMO" Oswald Chambers nos comparte la siguiente reflexión que sin duda no ayudará a reorientarnos en Cristo.

VENID A MI... (Mateo 11:28)

 

Dios quiere que vivamos una vida plena en Cristo Jesús, pero como en ocasiones esa vida es atacada desde el exterior, cae­mos en un estado de introspección, un hábito que creíamos había desaparecido. La conciencia de nosotros mismos es lo primero que tras­torna la plenitud de nuestra vida en Dios, y lo que continuamente nos produce un sentimiento de lucha y confusión. Ser consciente de mí mismo no es un pecado. Este sentimiento se puede producir debido a que tengo un temperamento nervioso o por tener que enfrentar repentinamente nuevas circunstancias. Sin embargo, la voluntad de Dios es que estemos absolutamente completos en El, nada menos. Cualquier situa­ción que perturbe nuestro descanso en Él debe ser inmediatamente rectificada, lo cual no se logra ignorándola, sino acudiendo a Jesucristo. Si lo hacemos y le pedimos que cree en nosotros una conciencia suya, el Señor siempre lo hará hasta que aprendamos a permanecer en Él.

Nunca dejes de enfrentar aquello que destruye la unidad de tu vida con Cristo. Cuídate de permitir que la influencia de los amigos o las circunstancias dividan tu vida. Esto solamente sirve para minar tu fortaleza y retrasar tu desarrollo espiritual. Evita cualquier cosa que divida tu unidad con El y te haga ver a ti mismo de manera separada. Nada es tan importante como mantenerse bien espiritualmente. Y la única solución es muy sencilla: Venid a mí. Estas palabras prueban la profundidad de nuestra realidad intelectual, moral y espiritual como personas. Sin em­bargo, en cada caso en que no somos hallados reales, preferimos discutir en lugar de ir a Jesús.

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