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16/12/07

PERO... ¿QUIEN PECÓ?

Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.
Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?
Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. 

Juan 9:1-3


38fb58b8f078246babe3d7316b2b0656.jpgDebemos reconocer que vivimos en una cultura cada vez mas supersticiosa, esto no nos asombra de ningún modo, pero que en muchos cristianos se observen estos mismos comportamientos si.

Es común encontrar este tipo de reflexión que hicieron los discípulos dentro de la iglesia actual, y eso es lo que me preocupa.

Preguntas como:
¿Por qué me pasa esto? ¿Habré hecho algo mal? ¿Qué habré omitido hacer? ¿Que habrá hecho?


Las oímos y nos las formulamos con frecuencia, pero si ahondamos en el conocimiento de las escrituras sabremos que éstas definitivamente responden a un patrón de pensamiento que aún no ha sido redimido mas que a verdades bíblicas.

¿Debe un cristiano pensar de esta manera? ¿Acaso no existen las consecuencias por las malas acciones?

Por supuesto que encontraremos corrientes dentro del cristianismo que defienden diferentes posturas, pero no podemos quedarnos con eso debemos tratar de llegar a la verdad.

Cuando a Jesús le preguntaron ¿Por qué?, el prefirió mostrarles el “Para qué”.

Y no me diga que esto no lo hemos escuchado, estoy seguro de que alguien, al menos una vez, nos lo ha dicho, pero por alguna incierta razón cuando estamos en medio de la lucha, en medio de la adversidad, cuando algo no ha salido bien volvemos una y otra vez a revisar el inventario buscando que es lo que hicimos mal para que tal cosa suceda.

Si ésta misma pregunta se le formulara a algún "lider evangélico" en la actualidad quizás desencade un seminario intensivo sobre maldiciones generacionales, o un estudio exahustivo de Malaquías resaltando las diferencias entre diezmos, siembras y ofrendas.

Pero, ¿Quién pecó este o sus padres?

No pasa por allí la cuestión, la realidad es que Dios quería manifestar sus obras y en su soberanía preparó el escenario perfecto para hacerlo, en este caso particular escogió la vida de un ciego, hoy puede estar eligiendo nuestras vidas.

¿Era correcto pensar que el pecado propio o de sus padres podría derivar en su ceguera?, yo no lo sé y no me corresponde saberlo, tampoco hacer doctrina de esto.

Pero es real que muchas veces impulsados por alguna enseñanza despiadada y carente de gracia busquemos cuales fueron las causas naturales que han despertado al gigante del mal que habita las profundidades del mundo espiritual.
En cambio la simpleza de Jesús nos presenta a un Dios amoroso que intenta manifestar su maravilloso poder en la vida de un hombre, en este caso sanándolo, y la pregunta que se hace la gente en el Versículo 8 lo refleja claramente:

¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? 

No tenga temor, esta verdad no lo conduce a evadir las responsabilidades, ni lo guía al terreno del “todo vale”, alguien maduro no pensaría jamás de tal manera, mas bien, lo induce a expulsar de su vida cualquier vestigio de superstición, y lo lleva a buscar detrás de todas las cosas que nos suceden a Dios. Finalmente es El quien las permite.

Por último dejeme decirle que hasta el mas incrédulo cuando está en medio de una dificultad piensa de esta manera, mas nosotros teniendo un Dios tan grande, tan bueno, tan misericordioso, tenemos que 
evidenciar que no vivimos como hombres primitivos que temían que los dioses se enfadaran.

Dios te bendiga y permita que "al menos cambie algo" en nuestro diario caminar con Cristo.

Gustavo Furnier

 

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Romanos. 8:28

08:55 Anotado en Mis Articulos | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email | Tags: Jesus, ciego, superstición, adversidad, prueba, lucha, fe

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