29/07/07
LA CONTROVERSIA
Extraigo un párrafo de este estudio publicado en www.altisimo.net. Una historia que siempre me inspira y creo que debiera inspirar a cada uno de nosotros, en primer lugar, para luchar contra nuestras propias corrupciones, (el pecado que mora en mi, decia Pablo), y luego estar aptos para denunciar (2da Cor 10:6) toda desobediencia.
Te animo a leer este fragmento, puedes encontrarlo completo en la direccion que anteriormente informe.
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Las iglesias evangélicas dicen ser los herederos de la Reforma. Pero muchos evangélicos hoy no tienen idea de qué se trató en la Reforma. Con este estudio deseo llenar este vacío, y a la vez aplicar algunos principios de la Reforma a la situación actual.
Quiero además demostrar que Lutero, si volviera a aparecer hoy, tendría todavía que decir muchas de las mismas cosas que dijo en su tiempo - pero hoy tendría que decirlo también a las iglesias evangélicas.
La controversia comienza
En ese tiempo, el fraile Juan Tetzel viajaba por las regiones donde vivía Lutero, para vender indulgencias. La iglesia católica enseñaba que aun los cristianos salvos y perdonados, después de su muerte tenían que sufrir castigos en el purgatorio; y que las indulgencias tenían el poder de acortar o aliviar estos castigos. En ese tiempo, el papa necesitaba dinero para construir la basílica de San Pedro en Roma. Por eso aumentaban los esfuerzos de vender indulgencias. El propósito era, obviamente, recaudar dinero para el papa.
Tetzel y sus seguidores manipulaban a la gente, describiendo las torturas que sus padres o abuelos muertos tenían que sufrir (supuestamente) en el purgatorio, y diciendo que era una crueldad dejarlos sufrir de esta manera, si la compra de una indulgencia podría liberarles. De esta manera, aun personas muy pobres, o que tenían familiares pobres a mantener, dieron su dinero para indulgencias, en vez de atender las necesidades de sus familias.
En los años 1516 y 1517, Lutero empezó a predicar contra la venta de indulgencias. El ya había comprendido que el perdón de Dios no se puede comprar con dinero; sino que el perdón de Dios viene por el arrepentimiento y la fe. Y también se molestó por los abusos cometidos por Tetzel y sus seguidores (que ya habían causado bastante malestar entre el pueblo).
Después se decidió Lutero a ganar más publicidad, e invitó a una disputación pública sobre las indulgencias. Esta invitación la hizo en forma de "95 tesis" (propuestas para ser discutidas), las que clavó a la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg (que servía a la vez como periódico mural de la universidad).
Lutero mismo fue sorprendido de cuán rápido estas tesis se difundieron: dentro de dos semanas ya estaban conocidas en toda Alemania. Quien se interesaba en ellas, era sobre todo el "pueblo común", la gente que sufría bajo la explotación por parte de la iglesia.
Los teólogos y líderes de la iglesia tardaron más en responder. Y su respuesta no fue la que Lutero esperaba: No se dirigían al tema de las tesis (los abusos en la venta de indulgencias); mas bien acusaron a Lutero de oponerse contra la autoridad del papa. (En realidad, en las "95 tesis" él todavía no cuestionaba de ninguna manera la autoridad del papa. Solo declaraba que la gracia de Dios en el evangelio era muy superior a las indulgencias del papa.) Su opositor más prominente, un cierto doctor Eck, dijo que Lutero enseñaba igual como Juan Hus (que había sido condenado por el Concilio de Constanza), y que por tanto Lutero era un hereje.
Esto fue conocido en Roma, y durante los años siguientes, Lutero tuvo que enfrentarse varias veces con teólogos enviados por el papa. Estos enviados tenían una sola intención: conseguir que Lutero se retractase de sus escritos. En ningún momento estaban interesados en una discusión abierta.
Lutero estaba convencido de que las acusaciones en su contra eran un error. El todavía no dudaba de la integridad del papa mismo. Aunque algunos de los enviados del papa actuaban de manera abusiva, y la corte de Roma estaba sumamente corrompida, Lutero suponía que el papa no aprobaba este comportamiento. Todavía en 1520, él se dirigió al papa con estas palabras:
"Por tanto, excelentísimo Leo, le imploro a aceptar mi defensa, hecha en esta carta, y a dejarse convencer de que yo nunca he pensado algo malo acerca de su persona; y que deseo que la bendición eterna sea la parte suya ...
Pero de esto me indigné, que el pueblo de Cristo sea engañado bajo el nombre de Ud. y bajo el pretexto de la iglesia de Roma ... Mientras Ud, Leo, está sentado como un cordero, como Daniel en medio de los leones ... ¿Qué oposición puede Ud. solo hacer contra estos males monstruosos? ... Siempre me entristecí de que Ud, excelentísimo Leo, que hubiera merecido una época mejor, fue hecho pontífice en estos tiempos. Pues la corte romana no es digna de Ud... Vea Ud, Leo, mi padre, con qué propósito me he precipitado contra esta sede de pestilencia (la corte de Roma). Estoy tan lejos de sentir alguna ira contra su persona, que incluso esperé ganar el favor de Ud., y ayudarle en su bienestar, al golpear vigorosamente esta prisión suya... Quizás estoy desvergonzadamente audaz al intentar enseñar a una cabeza tan grande como Ud, por quien todos los hombres deberían ser enseñados, y de quien los tronos de los jueces reciben su sentencia; pero estoy imitando a San Bernardo en su libro 'Consideraciones' dirigido al (papa) Eugenio, un libro que cada pontífice debería conocer de memoria. ..."
En respuesta, el papa excomulgó a Lutero. Parece que solo entonces comprendió Lutero que aun el papa mismo, junto con los demás líderes, aprobaba y promovía la corrupción dentro de la iglesia.
La enseñanza que sacamos de esta historia, es triste: Cuando aparece corrupción en la iglesia, las cosas nunca son tan malas como parecen - ¡son peores todavía! Apelar a autoridades superiores raras veces trae resultados. Casi siempre, las autoridades superiores ya se han puesto de acuerdo con las inferiores, y están de acuerdo con sus abusos.
"Maldito el varón que confía en el hombre" (por más que sea el líder máximo de una iglesia) "y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová." (Jeremías 17:5)
11:35 Anotado en Reflexiones | Permalink | Comentarios (4) | Email esto | Tags: lutero, corrupcion, dinero


Comentarios
Las iglesias evangelicas de hoy,nos gusta acordarnos de los valientes Reformadores,pero a casi nadie en el cristianismo de hoy nos gusta que nos hablen como ellos hablaron.Y cuando alguien denuncia la corrupcion de muchos de los cantantes,y de los predicadores que han corrompido el evangelio, inmediatamente se les tacha de faltos de amor y de juzgadores, sacando textos fuera del contexto.Oh,como se ha perdido la nobleza de los de Berea,que escudriñaban cada dia las escrituras para comprobar si lo que Pablo les decia tenia sustento en las escrituras.LA IGLESIA DE HOY ECESITA OTRA REFORMA:¡VOLVAMOS A LA BIBLIA. ¿PERO DONDE ESTAN LOS HUS,LOS FOX, LOS LUTEROS, ETC,ETC???????????
Anotado por: chuy olivares | 29/07/07
se que es duro pero es la cruel realidad hoy año 2007 , los modernos apostoles no sederan ni un centimetro su idea de "ganar el mundo para cristo", pero con la vieja naturaleza lade adan no la de cristo , estamos profeticamente en "la fiesta de belsasar, el hijo de nabucodonosor", los cuales estaban ebrios con los "vasos traidos del templo de jerusalen"hasta que aparecio la mano (los cinco ministerios a la forma de dios ) y comenzo la debacle de todo un reino, falta poco.
Anotado por: gustavo m. | 29/07/07
He escuchado los estudios sobre Historia de la Iglesia que brindó el Pastor Jesús Olivares, de manera que puedo asegurar que pocos como él tienen la autoridad del conocedor sobre la materia.
¡Y que duro lo que dice! Pero,¡Que cierto!
El mensaje de éxito ha sustituído al mensaje de la verdad. Y la gente tiene comezón de oirla. De alguna manera, se reúnen tras la comodidad del espectáculo y el descompromiso.
Del otro lado, están los mercaderes del Evangelio dispuestos a satisfacer a quienes gustan de "amontonarse tras las fábulas"
Y los Luteros, y los Hus, y los Hubmaier, y los Julianillos, etc?. Yo pienso que los hay. Quizás sean pocos y escasamente visibles y muchos menos influyentes que aquellos. Es más. Estoy convencido que incluso hay mártires. No digo mártires literales, que pagan con su vida como lo hicieron los padres de la Iglesia o los reformadores, pero mártires al fin. Sus victimarios ya no son los romanos o los papas. Suelen ser los mismos líderes evangélicos que producen el homicidio espiritual de quien ose levantar la voz. ¿Los métodos? El aislamiento, la censura, el descrédito, y en esto cabe la caracterización habitual: Juzgadores y fariseos.
Recuerdo cuando hace más de un año pretendí escribir en el sitio web de mi Iglesia (del que era columnista habitual) sobre la herejía ecumenista de Witt, quien se había pronunciado como adherente a esta ideología.
"No, no, de eso no escribas porque puedes herir algunas suceptibilidades" me dijeron. Y no escribí nunca más, porque de ahí en más cada palabra sería puesta en tela de juicio por el liderazgo.
¿Soy un mártir? No, no. De ninguna manera. Hoy estoy en otro lugar intentando rehacerme y seguir hablando de Cristo. Pero si no hubiera huído, iría en camino de la muerte social y espiritual.
Creo, como sugiere el artículo principal, que la Iglesia Evangélica vive los tiempos de Tetzel, con otros nombres.
Los asesinos de Hus, Wycliffe y otros, de parabienes.
Maranatha!
Anotado por: Daniel Dañeiluk | 30/07/07
Excelente y sin desperdicios el comentario de Daniel!
Anotado por: Dolly McCabe | 25/09/07
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